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La vida vista a través de buenas y malas decisiones y acciones

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Hacer cambios en nuestra propia vida es, probablemente, una de las más difíciles y complicadas decisiones que existen. Porque no es fácil movernos de lo conocido, aunque nos resulte incómodo. Dicen que la Esperanza es lo último que se pierde y en mi caso, es verdad, quizá ella me ha dado aliento que necesito en los momentos más difíciles de mi vida, pero sin duda alguna la esperanza no es lo que te hace avanzar en la vida y salir de los momentos difíciles, es una luz, una guía, pero lo que nos saca del atolladero son las decisiones que tomamos, lo cual implica que debemos ejecutar las acciones necesarias para avanzar en nuestros propósitos. No importa cuales sean tus aspiraciones en todos los ámbitos de la vida, lo que debes considerar es que lo que marca el camino son las decisiones y lo que hace la diferencia entre los "si hubiera hecho" y los "hice" es el tipo de acción derivada de ellas.

Todo radica en el tipo de Decisiones que tomamos y el tipo de acciones que nos planteamos para alcanzar lo que nos proponemos. Por ejemplo, hacer ejercicios es una buena decisión para la salud personal, y usted tendrá la posibilidad de ejecutar dos tipos de acciones: buenas y malas. Digamos que una acción buena es que empiece con rutinas de trabajo de bajo impacto para que eduque su cuerpo y mente, para luego elevar la exigencia paulatinamente, acompañándolo de un cambio en sus hábitos alimenticios. De seguro el resultado será positivo a corto, mediano y largo plazo. Lo cual le permitirá aprender sobre su nuevo hábito y logrará mantenerlo en el futuro. Generando en usted la comprensión y aceptación de que todo lo que perdura en la vida se logra a través de un proceso consistente y sostenido que te conduce a ello. Yo llamo a éste cuadrante MEJORAR.

Por otra parte, una mala acción sería que se vaya de un día para otro al gimnasio y empiece a hacer rutinas de alto impacto y luego de ocho horas quede completamente exhausto, adolorido y odiando el ejercicio. El resultado de ésta acción será que definitivamente no bajará de peso y mucho menos va a cambiar su hábito de vida sedentaria. Con lo cual una buena decisión queda atorada por haber sido emprendida con acciones equivocadas que se ejecutaron por mala información o falta de ella, esto ocurre porque no tenemos la madurez para comprender que no existen acciones mágicas que cambien nuestros hábitos de un día para otro y por ello lo que resulta es que no logramos los objetivos planteados y además comenzamos a cuestionar la decisión tomada. El nombre que le dí a este cuadrante es DUDAR.

No obstante, usted está en libertad de tomar malas decisiones y puesto que Dios nos proporcionó el libre albedrío, usted, que está enfermo y su médico le recomendó hacer ejercicios, se plantea todo lo contrario, en ese caso también puede hacerlo efectuando acciones buenas y malas. Comencemos con una acción buena o como me gusta llamarle: la menos mala, mantiene su estilo de vida actual sin hacer ningún tipo de cambios, lo cual le generará la felicidad momentánea de conservar la comodidad que necesita para continuar con su vida actual, aunque se queje de vez en cuando de su situación de salud. Con ésta acción no bajará de peso y su expectativa de vida puede que se vea afectada ligeramente. No perderá tiempo en hablar de lo bueno que sería el ejercicio pero que usted no puede hacerlo por cualquier motivo: falta de dinero, clima, agotamiento y muchos más. Dirá que usted está bien así y buscará convencerse de que no lo necesita. Con ello usted estará rindiéndose ante el problema y su vida, poco a poco se irá apagando. A éste cuadrante le llamo MANTENER.

Por último, usted también puede ejecutar malas acciones sobre una mala decisión y decide hacer todo lo contrario a las indicaciones de los médicos y especialistas, actuando cómo rebelde sin causa y profundizando aún más su vida sedentaria, adicionando alcohol, cigarrillos, drogas, excesos y una extensa lista de productos y actividades que no debería consumir y efectuar, con ello usted solo afectará su situación actual, quizá alguna de éstas actividades lo haga sentirse mejor a corto plazo pero, definitivamente, a mediano y largo plazo los resultados serán tan negativos y graves que profundizará aún más sus problemas. Porque de algo puede estar seguro, siempre se puede estar peor. El último cuadrante es EMPEORAR.

Todas las decisiones y las acciones pueden ser pasadas por esta matriz. ¿Quiere retarse un poco? Identifique algún problema que le esté afectando su vida actual, evalúe cuales son las opciones que tiene y cuáles serían las decisiones a considerar, una vez tomada la decisión determine cuáles son las acciones disponibles, determine cuáles son buenas y malas, para luego elegir cual va a ejecutar. Y elija si quiere: Mejorar, Dudar, Mantener o Empeorar.

Todo lo que sucede en nuestra vida son el resultado de las decisiones buenas y malas que elegimos y de las acciones buenas y malas que efectuamos.

Y usted, ¿Qué tipo de decisiones está tomando y que tipo de acciones está ejecutando?  

Un fuerte abrazo,

Luis E. Dávila J.

Coach Ontológico Profesional
LED Formación y Coaching
Director – Fundador
www.ledformacionycoaching.com.ve

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COA - FICOP Nro 00306                      Scrum Manager Nro 17739

Yo no fui - El perjudicial hábito de no hacernos responsables

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¿Qué nos impulsa a no hacernos cargo de corregir nuestros errores?, ¿Qué nos hace esperar que otros se hagan cargo de nuestras faltas y desatinos?, ¿Qué esperamos ganar cuando decidimos no hacernos cargo de lo que hacemos o dejamos de hacer?


Es difícil comprender cómo una persona puede auto aniquilarse de esa forma.

A veces nos quejamos porque no nos gusta nuestra pareja, el jefe o la empresa para la que trabajamos y, sencillamente, optamos por sentarnos a esperar a que sea la otra persona la que actúe.

Es una conducta que se podría ilustrar de la siguiente forma, una persona es infeliz con su pareja, no la ama, se siente mejor con otra persona pero no le pide el divorcio o la separación a la actual; y cuándo la pareja actual le reclama y le pregunta porque no se va, le dice: si quieres vete tú!!! En lo laboral sería: una persona que detesta el trabajo que hace, ya casi no lo hace o lo hace mal, se está dedicando a otra cosa y cuando su jefe le increpa porque no está dando los resultados o no lo está haciendo bien, solo le atina a decir, bueno si quieres toma la decisión tú!!!

¿Esto podría ser una declaración rotunda de baja autoestima, de poco amor propio o de absoluta cobardía?, definitivamente es una respuesta que cada persona en ésta situación deba proveerse. Me gustaría más enfocarme en otras variables que, aunque están presentes, no las consideramos sino después que nuestra ausencia de decisión/acción, tiene consecuencias irreparables o irreversibles.

1.- El tiempo: Es increíble que demos al traste con días, semanas, meses e incluso años de nuestra vida, inmersos en relaciones, situaciones y lugares, que socavan nuestra existencia. ¿Cuánto tiempo estamos dispuestos a invertir alimentando un conflicto que solo nos trae desgaste personal?

2.- Las oportunidades: Mientras el conflicto está vigente no somos capaces de visualizar o identificar relaciones, situaciones y lugares nuevos, que pudieran permitirnos satisfacción personal, profesional, espiritual o sencillamente, con las que podamos sentirnos mucho más felices de lo que somos. ¿Cuántas veces dejamos ir un mejor empleo, una mejor relación o una mejor oportunidad por enfocarnos en alimentar el conflicto actual?

3.- La energía: Para todo necesitamos energía, por ello su uso eficiente y la posibilidad de renovarla con la rapidez requerida es vital. Permanecer en emociones como la rabia, la tristeza y la ansiedad, hace que nuestro cuerpo utilice mayor cantidad de energía y nos debilitemos, haciéndonos presa fácil para las enfermedades, mientras que serenarnos regula nuestros indicadores vitales y aumenta la producción de endorfinas, linfocitos T, glóbulos blancos y una serie de sustancias químicas favorables para el organismo, que fortalecen nuestros sistemas inmunológico, neurológico y endocrino. ¿Crees que el stress que generan los conflictos no te afecta?

4.- Las relaciones: Las principales víctimas de los conflictos, son las relaciones humanas, ¿Cuántas relaciones rotas quedan luego de los enfrentamientos donde solo nos enfocamos en tener la razón, en imponernos o en creernos dueños de la verdad, sin darle su espacio al otro?, ¿Cuánto daño podemos causar por ensimismarnos y no aceptar que el otro existe, piensa, dice, siente y quizá, solo quizá, tiene el derecho de no estar de acuerdo conmigo?.

5.- La satisfacción personal: ¿Por qué no renuncias?, le pregunté a un amigo que es completamente infeliz en su empleo actual, a lo que respondió: “Porque no le voy a dar el gusto a mi jefe”. Eso me hizo recordar que, A. Einstein dijo que la estupidez humana es infinita!!!. Él tomó la decisión de ser completamente infeliz, de sentirse insatisfecho en un empleo que detesta, solo para fregarle la vida al jefe. Cosa tan absurda!!!. Si nuestra misión en la vida es ser felices y estar satisfechos de lo que hemos decidido hacer, ¿No resulta una enorme auto flagelación sumirse en la infelicidad y la insatisfacción, solo para hacer a otro infeliz o proveerle insatisfacciones?, con estas acciones o inacciones, nos convertimos en los Kamikases de la satisfacción personal.

Me encantaría que estas líneas te permitan darle otra interpretación a ese conflicto personal o profesional por el que estás pasando en éste momento.

Un abrazo,

Luis Dávila
Coach Ontológico Profesional
LED Formación y Coaching
Director – Fundador
www.ledformacionycoaching.com.ve

 

¿Cual es la vía para conectar con DIOS?

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Qué difícil resulta hablar de DIOS.

Y más en un mundo donde la mayoría de las personas afirman tener la razón al respecto, y ni hablar de las religiones y de los religiosos.

Pero bueno, como diría mi abuela, cada loco con su tema. 

Hoy me he sentado a escribir sobre mi propia y particular experiencia con Dios. 

Durante muchos años tuve serias diferencias con él, porque le atribuía la responsabilidad de eventos terribles que tuve que vivir, también porque me parecía muy ingrato de su parte, que permitiera injusticias y atrocidades en el mundo entero.

¿Qué le pasa a este tipo (Dios)? me preguntaba con frecuencia.

A veces mi soberbia sobrepasaba todos los límites. 

Hoy ha pasado mucha agua bajo el puente de mi vida y he logrado reconciliarme con Dios, pero no fue porque tuve una aparición mágico-religiosa o porque obró en mí un milagro o porque leí un texto bíblico que de pronto sentí que me habló. No. Mi experiencia con él ha sido, quizá, mucho más terrenal, más vívida, más simple.

Luego de agotarme de mi forma de vivir y de mi constante insatisfacción e infelicidad personal, inicié un proceso de mejoramiento personal a través de una serie de herramientas y apoyado por profesionales en distintas disciplinas. Una de las cosas que descubrí, es que ninguna religión posee el monopolio de la sabiduría para convertirnos en mejores seres humanos!!!

Me pregunté ¿Por qué hay personas que viven su vida felices a pesar de sus problemas y no necesariamente son religiosos?

Eso me llevó a entender que, quizá, el primer paso para vincularnos de forma directa con Dios, es conectarnos con nosotros mismos, porque solo a través de la auto reflexión profunda y comprometida, logramos dar con todas aquellas cosas que nos aquejan y a las cuales les permitimos que nos pongan la vida de cabeza.

Al identificar todas estas cosas, tenemos la oportunidad de ponernos a trabajar de forma comprometida para ejecutar las acciones, tomar las decisiones o darle otras interpretaciones, que permitan una disposición diferente, modificaciones de conductas y por último, la tan buscada transformación personal.

Entonces, cuando nos "Hacemos cargo" de lo que nos pasa, incomoda, insatisface o aquello que hacemos nosotros, pero que le hace daño a otros, cambiamos nuestra vida y hacemos que la vida de otros cambie para mejor. Y, ¿Acaso esto no es ayudar al prójimo?, desde la sencilla acción de hacernos cargo de nuestras propias miserias y de no arruinarle la vida a los demás con nuestros comportamientos y accionar erráticos. ¿Qué otra cosa puede hacernos estar más cerca de Dios?.

Una vez que cambiamos nuestro modus vivendi, a través del darnos cuenta y del hacernos cargo, pues el paso que yo veo más lógico, es el de servir a otros desde nuestro propio aprendizaje, desde nuestras vivencias y experiencias, desde el ejemplo diario. A través del ejercicio del Liderazgo en tanto servicio a otros, Liderar es dar servicio a otros, si no es así, podría tener otro nombre pero no Liderazgo.

Si hay algo que me conmueve de la vida de Jesús, es precisamente la capacidad que tuvo para Servir a todos aquellos con quienes entró en contacto. Y si cada uno de nosotros se vuelve una persona que Sirve a otros, quizá estaríamos contribuyendo a tener una mejor familia, empresa, sociedad, país, mundo o universo.

Y para mi, servir a otros pasa por dos cosas:

  • La primera es, poner a disposición de los demás nuestros talentos, vivencias y experiencias de aprendizaje o crecimiento.
  • La segunda es, contribuir con alguien, aunque sea, única y exclusivamente con nosotros mismos. Imaginen que esa persona que conocemos, que vive o trabaja con nosotros, y que constantemente está quejándose de todo y por todo, milagrosamente, de un momento para otro, deja de hacerlo!!!!! ¿No estaría prestando un servicio a quienes lo rodean?. Pero seria aun mejor si utiliza sus dones en favor de otras personas también.

Recuerdo un video en el que un joven le pregunta al Dalai Lama, ¿Su santidad, cual es la mejor religión?, el sabio religioso respondió, aquella que te haga más bondadoso, aquella con la que te conviertas en un mejor ser humano. Esa es la mejor religión.

Esto me pareció maravilloso, y como pueden notar, desde mi personal manera de ver, conectar con Dios es sencillo y no requiere de intermediarios, solo basta con que te propongas, de forma decidida y comprometida, a ser un mejor ser humano todos los días, sin descanso, sin desfallecer. Las recompensas inmateriales son, definitivamente, mucho mejores que no hacerlo.

Y tú, ¿Te animas a convertirte en una mejor persona a partir de hoy?

LED

Coach Ontológico Profesional

LED Formación y Coaching

Fundador - Director

@LEDforCoaching

LED@ledformacionycoaching.com.ve

Más allá del resentimiento

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Solo quien ha sido capaz de hacer a un lado sus juicios buscando respuestas a preguntas poderosas que remueven los cimientos personales, desde los recuerdos y experiencias tan profundas y dolorosas, puede reconocer en otros esa sensación que nos da el temor de vernos al espejo y ver nuestra alma. Hay oportunidades en las que nos abraza un pánico enorme de reconocer que a pesar de todo lo sucedido aún la tenemos y es precisamente nuestra alma la que anhela ansiosa que dejemos de juzgarnos y castigarnos tan duramente.

Personalmente he tenido la fortuna de descubrir que no soy perfecto. He cometido errores. De ellos he aprendido a tratarme con dulzura y compasión. De niño tuve experiencias ingratas que no voy a mencionar en este espacio y con las que cargué fielmente durante mi adolescencia y parte de mi vida adulta. No tenía idea del impacto e influencia de esas vivencias en mi desarrollo como persona, hijo, amigo, profesional y pareja. En ocasiones, el hecho de proponerme metas retadoras y lograrlas era motivo de celebración para quienes me rodeaban. Pero no para mí, todos me impulsaban a lograr más, pero a pesar de que acumulaba logros materiales y ascendía en mi carrera, no estaba conforme. Es una sensación de que a pesar de que logras lo que te propones aún sientes que estás incompleto, que te falta algo. Quizá solo mi madre y la que más tarde sería mi esposa intuían que había algo que no me dejaba sentirme satisfecho, feliz.

Siento que todos los que entraron en contacto conmigo de una u otra forma sufrieron las consecuencias de mi incapacidad de ver “eso” con lo que no me sentía bien. De mi incapacidad relacional. Hoy es probable que no pueda hacer nada por ellos ni por las relaciones rotas o conflictivas que sostuvimos. Solo puedo:

 

En primer lugar, disculparme con todos aquellos a quienes les falté o a quienes atropellé de alguna forma. La verdad lamento haberlo hecho, tan solo puedo esforzarme para no hacerlo con quienes actualmente me están dando una nueva oportunidad.


En segundo lugar, me he perdonado por no haberme dado cuenta de lo que hacía aunque siempre hubo ángeles generosos que pretendieron ayudarme sin ningún éxito. Porque hasta que yo no me diera cuenta, no podía ocurrir el milagro. Ya he dejado de lamentarme de mis errores y me ha parecido mejor aprender de ellos para lograr esa transformación y trascendencia personal que tanto he deseado.


En tercer lugar, tengo el genuino empeño de convertirme en un mejor ser humano, conmigo y con los demás. Para ello he tenido que renunciar a mi ego, a mis prejuicios de todo y de todos. Esto es probablemente lo más difícil que me ha tocado hacer.


En cuarto lugar, estoy plenamente seguro de que el éxito personal empieza desde dentro y no se construye con lo que adquieres o posees. He encontrado que soy capaz de ayudar a otros y además, me encanta, he aprendido que las personas que me agradecen por mi ayuda no saben que yo estoy siendo doblemente bendecido por dejarme ponerme al servicio de ellos desde mi experiencia de vida.


Desde que inicié mi trabajo personal hace poco más de cuatro años, “eso que he trabajado” se ha hecho tan visible que ahora lo difícil es no hacerme cargo cada día de mi existencia. Hubo respuestas que encontré gracias a preguntas grandiosas cuya belleza residía en que su simpleza desafiaba mis barreras mentales y comunicacionales mejor elaboradas. A todos los que me regalaron esas preguntas les doy mis más sinceras gracias. Aunque les confieso que yo también he contribuido a preguntarme cosas y la lista de respuestas pendientes sigue creciendo. Un amigo me dijo que lo bonito de aprender a esculpir tu propia vida es que es un trabajo que no termina nunca mientras estés vivo.

LED

Coach Ontológico Profesional

LED Formación y Coaching

Fundador - Director

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Claves para encontrar la serenidad

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Los cambios son procesos naturales que debemos afrontar desde que nacemos, aprender a caminar, hablar, reconocer nuestras manos y pies, el olor de nuestros padres, reconocer a nuestros familiares, enfrentarnos a nuestro destete o a la experiencia que representa el primer día en la guardería o en la escuela, cada evento o escenario representa un cambio cada vez mayor para nosotros lo cual reta nuestra capacidad de adaptación.

Pero gracias a que los padres cuentan con la experiencia de los abuelos y el apoyo de los pediatras cada vez se hace más natural para los padres e hijos afrontar dichos cambios. En esta primera etapa son nuestros padres quienes nos trasmiten la paciencia, valor y serenidad necesaria para afrontar los cambios que nos toca vivir.

La serenidad nos brinda bienestar y tranquilidad, lo cual hace que podamos concentrarnos en lo que hacemos sin perder de vista lo que sucede a nuestro alrededor. Nos permite enfocarnos a la vez que sostenemos una predisposición para la acción que nos brindará ver posibilidades donde otros pudieran ver amenazas. Cuando estamos serenos logramos pensar con lucidez antes de decidir, no nos afecta la ansiedad, el miedo, ni las preocupaciones que genera el futuro. Por el contrario la serenidad nos permite hacerle frente a cuadros de ansiedad que limitan nuestro accionar. También nos proporciona ese estado de Paz necesario que nos impide auto flagelarnos con experiencias infelices del pasado o atormentarnos con futuros catastróficos.

La serenidad nos permite disfrutar del aquí y el ahora lo cual abre la puerta al disfrute de la vida y de lo que ella trae consigo. En este estado comprendemos con todo nuestro ser que todo fluye y que somos parte de un todo que está conectado. Todo tiene su tiempo y su espacio por lo tanto los problemas no son eternos.

No significa que la serenidad nos hace quedarnos pasmados y no hacer nada, al contrario, nos hace actuar teniendo en cuenta que lo más importante es nuestro Bien-Estar y cuando ejecutamos las acciones requeridas, cada célula de nuestro cuerpo está llena de esta información. Por ello podemos identificar soluciones y oportunidades que serían imposibles de notar cuando estamos tomados por la ansiedad.

También nos permite tomar mejores decisiones, establecer prioridades, buscar alternativas y planear todo aquello que nos hará bien, en escenarios de incertidumbre, incluso en aquellos donde la juzgamos como absoluta.

Claves para encontrar la serenidad:

  • Practica algún deporte, escucha música, toca algún instrumento musical, realiza yoga, meditación o ejercicios de respiración diariamente.
  • Suelta y abandona los pensamientos negativos del pasado y los que genera el futuro, vive el presente.
  • Entra en contacto con la naturaleza en cualquiera de sus formas, toma caminatas, observa el atardecer o adopta una mascota.
  • Abandona tu ego. Abandona tus juicios de ti mismo y de otros.
  • Ponte al servicio de otros desde tu más absoluta liviandad.
  • No te quejes, actúa.
  • Sonríe.

Te garantizo que aplicando estas claves podrás ver la vida y lo que te ocurre de una forma diferente.

LED

Coach Ontológico Profesional

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Marcelo El Guerrero

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Justo al entrar noviembre, el mes en el que nací, renuevo mi compromiso con la vida, con mi existencia y con las decisiones que he tomado y las acciones que he emprendido durante el año. Pero éste año la llegada de este mes me trajo una conmovedora sorpresa. Uno de los Súper Héroes de la Unidad de Tratamiento Anti Neoplásico de la Clínica Dr. Guerra Méndez había entrado en Terapia Intensiva.

Es difícil no verse afectado con una noticia como esa. La deriva de nuestra existencia nos da la oportunidad de encontrar en nuestro camino dos tipos de personas, las que te quitan energía y las que te dan energía.

Marcelo es de esos seres que te da una transfusión de energía directa al alma, la risa a flor de piel, su derroche de vitalidad, pero sobre todo su coraje, valentía, gallardía, temple e inocencia. Marcelo también nació en noviembre, el día 11 de 2011 y la única diferencia entre él y el resto de los que lo conocimos, es que a él cuando tenía 21 meses de edad le sobrevino un cuadro de vómitos, mareos y dolores de cabeza y a los 23 meses (en Octubre de 2013) le diagnosticaron Epéndimoma Clásico, uno de los tumores malignos más agresivos dentro de los diagnósticos cerebrales infantiles.

A los dos añitos Marcelo fue operado en dos ocasiones, la primera para colocar una válvula de derivación y la segunda para extirpar el tumor casi en su totalidad. Luego recibió 10 ciclos de quimioterapia. Pero al finalizar el tratamiento, Marcelo se levantó irreverente, enérgico, animado y alegre. Llenando de energía cada cuarto, oficina, consultorio y lugar por el que pasaba. Depositando su ternura, amor, felicidad y risas en el corazón de quién se le acercaba.

Luego, a los tres añitos el Virus del Chikungunya le hizo recaer y después de una resonancia los galenos notaron que el tumor había ganado fuerza, tamaño y agresividad. Recibió un ciclo de radioterapia. Lo operan nuevamente para contra atacar al invasor y días después le realizan la cuarta intervención para reemplazar la válvula que se había obstruido. Recibió al niño Jesús entre ciclos de quimio y radioterapias. Se debilitó. En ésta ocasión tardó un poquito más que la anterior, pero nuevamente volvió a por sus fueros, lleno de vitalidad, gallardía, dignidad y amor, sobre todo mucho amor. Su energía se hizo omnipresente en todo lugar donde entraba, su luz iluminaba cada sendero con su paso veloz y en ocasiones errático.

Llegado enero de 2015 el equipo médico y sus padres deciden darle calidad a su vida con un tratamiento paliativo y mucha fe, amor y por sobre todo mucha esperanza. Pasó 10 meses impetuoso, indomable, incansable, lleno de vida y de ganas de vivir pero como en el Diario de Anna Frank, el malo ganó. El 2 de noviembre a las 11:02pm la toalla de la esquina de Marcelo “El Guerrero” cayó sobre la lona de su épica batalla por vivir. Pero para mí, lo único que cayó fue su cuerpo porque su alma se elevó al punto más alto de nuestras vidas, porque con su vida y lucha nos enseñó lecciones contundentes de Valor, Fortaleza y Grandeza.

Marcelo es mi excusa para celebrar la vida a pesar de todo y por sobre todas las cosas, cada instante que vivimos, cada bocanada de aire que llena nuestros pulmones, cada caricia, cada beso, cada abrazo, cada cosa que nos pasa y que vivimos son motivos suficientes para agradecerle a Dios el milagro de estar vivos.

Para mí, Marcelo y su familia son un ejemplo de vida, lucha y amor.

A Mayra Alejandra, Maycar y Kevin les agradezco todo lo que hicieron por Marcelo, el amor que le dieron y los sacrificios que les ha representado. No imagino ni un poco todo por lo que han pasado, solo puedo admirarlos, respetarlos y sentirme inspirado por ustedes.

Hay momentos en la vida en los que nos sentimos perdidos, pero cuando entendemos para qué nos ocurren las cosas, con el tiempo y la ayuda de Dios todo cobra sentido.

Un abrazo fraterno,

LED

Coach Ontológico Profesional

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Fundador - Director

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