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El Venezolano conquistador

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John Lennon nos recuerda siempre que “La vida es lo que pasa mientras estas ocupado haciendo otros planes”.

La mayoría de los venezolanos que están actualmente viviendo en el exterior, esos que han tomado la decisión de marcharse enarbolando la bandera de cualquier motivo o razón, esos que en un arranque de furia y desesperación desenfrenada han tomado sus maletas, algo de efectivo y un aliento de esperanza, saltando al vacío de la incertidumbre plena, del no sé qué pasará mañana, de la migración como medida, in extremis, para resucitar sus sueños sumergidos en el coma de la espera y el letargo de nuestro país.

No tengo un estudio que lo confirme, pero estoy seguro que más del 99% de los venezolanos, en calidad de migrantes, legales o no, regados por todo el mundo, no tenían pensado hacerlo hace unos meses o quizá algunas semanas antes de su partida. Probablemente, porque a la mayoría le cuesta abandonar sus afectos, sus amigos, su comida, sus paisajes, su clima, en fin, su comodidad. Eso no es solo atribuible a los venezolanos, eso es humano, es transversal a toda nuestra especie.

Pero la verdad es que nacimos para migrar, la humanidad toda se hizo a fuerza de migración. Por ello hay personas de muchas nacionalidades regadas por el mundo, italianos, españoles, portugueses, chilenos, argentinos, chinos, judíos, libaneses, pakistaníes, africanos y cientos más. No hay continente en el mundo que no tenga migrantes.

Y es precisamente esa transversalidad lo que nos debe motivar a aceptar lo que ya hoy es un hecho. Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), para el 2015 habían salido de Venezuela 606.281 personas, mientras que el Banco Mundial sitúa esta cifra en 655.400 a través de su iniciativa Knomad (1), datos extra oficiales indican que entre los años 2016 y 2017, esta cifra ha podido alcanzar los 2 millones de personas y sigue en aumento.

Muchos venezolanos que se quedaron en el país pueden vivir los embates de la inflación gracias a los dineros que le envían esos migrantes desde algún lugar del mundo. Por favor agradezcamos eso a todos estos emprendedores de futuro.

Los venezolanos estamos polinizando el mundo, estamos conquistando cientos de países con nuestro trabajo, enamorando con nuestra comida, cautivando con nuestras costumbres y música, alegrando al mundo con nuestra actitud ante la vida, alegre, positiva y hasta ingenua.

Es verdad, usted que está leyendo este post seguro tiene a algún familiar o conocido lejos del alcance de sus brazos, pero sepa que nunca estará lejos del alcance de su mente y de su corazón. Me atrevo a escribirle a usted en un acto de súplica, en el que le pido que le envíe a esa persona especial todo su afecto, toda su energía positiva, todos sus mejores deseos. Y libere su corazón de sufrimiento y de congoja, esto de la migración los hará crecer, los hará mejores, los hará aprender de la diversidad que hay en el mundo, los hará entender que el mundo no es rojo o azul, que el mundo es un maravilloso arcoíris multicolor donde hasta el blanco, el negro y el gris tienen su espacio, porque la vida es monótona cuando solo vemos nuestro propio ombligo.

Celebremos la audacia de todos y cada uno de los muchachos que han emprendido un camino duro, espinoso, pero no por ello lleno de insatisfacciones. 

Pensemos que, en poco tiempo, todos podremos ir desde Canadá hasta Australia y de Chile hasta China a comer Arepas, Cachapas, Empanadas, Tequeños, Mondongo y hasta Hallacas, también a bailar joropo, gaitas y salsa, tendremos siempre a alguien rodeado de fotos de los más maravillosos paisajes de nuestro país. Y todo porque uno de nuestros coterráneos decidió emprender esa aventura y lo logró, por Dios que sí lo van a lograr, porque somos un país de gente grande y maravillosa, de gente que no acepta un “Imposible”, como respuesta.

Por favor hágase un favor escríbale ahorita, a esa persona que tiene lejos, un mensaje en el que le envía todas las fuerzas de su corazón, aplíquele una intravenosa del amor que le tiene y verá que se lo agradecerá eternamente.

Un fuerte abrazo,

Luis E. Dávila J.

(1) http://cnnespanol.cnn.com/2017/07/13/las-cifras-del-adios-la-migracion-venezolana-se-dispara-en-todo-el-continente/

 

Cuatro cosas que no debes empacar al momento de migrar

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Dejar tu país es una decisión difícil, que divide la vida del migrante en, antes y después. Hacerlo nunca será sencillo y por mucho que te esfuerces siempre van a haber cosas que no investigas, información a la que no tienes acceso y la lista de contactos nunca, nunca, se mantiene del mismo tamaño a la original. Por eso quiero comentarte aquello que, según mi juicio de migrante activo, no debemos empacar para cumplir con el objetivo planteado.


No empaques tu EGO. No importa donde vayas, tú EGO nunca será bien recibido. Quizá lo primero que debes entender es que, a menos que tú seas una eminencia reconocida a nivel mundial en tu área, industria o profesión, cuando emigras, pasas a ser, para los potenciales empleadores, en el mejor de los casos, uno más que compite por una posición. Durante mi estadía en Santiago he conversado con muchos inmigrantes y aquellos que no se logran adaptar o no se dan una verdadera oportunidad de iniciar de nuevo son los que no terminan de comprender que independientemente del país de donde provienes, el país receptor existió, existe y existirá sin necesidad de tenerle allí, así que quizá lo primero que deberás sacar de la maleta es Tú EGO. Y lo mejor que puedes hacer es proveerte de una buena dosis de humildad.

No empaques creencias limitantes. Eso puede bloquear tu visión cuando aparecen oportunidades con las que nunca has entrado en contacto. Quizá, ese bloqueo aparece por el miedo al qué dirán. Te pregunto: ¿la persona que va a decir algo de ti, te estará enviando éste mes una remesa de dinero para que pagues la renta o hagas mercado?, si la respuesta es NO, déjate de tonterías, abre la mente y actúa. Quizá esa es la oportunidad perfecta para retarte, educarte, flexibilizarte y adaptarte a una nueva realidad. Además, podrás darte la libertad de conocer nuevos oficios, rostros, actividades, maneras de hacer y de ganarse la vida. Todo en la vida nos puede dar aprendizaje siempre que no sientas que ya eres un producto terminado.

No empaques los problemas del lugar de origen. No te digo que te olvides de la familia. Lo importante es que tú comprendas que ya no estás allá. Aunque te cuenten todos los problemas que ellos tienen actualmente, la verdad es que no hay nada, absolutamente nada que tú puedas hacer para solventar esas situaciones. Solo puedes escuchar. Y si los problemas se deben solventar con dinero, primero tienes que hacerte cargo de solventar tu nueva realidad, buscar un medio de vida, encontrar vivienda, garantizarte que puedes hacer mercado y movilizarte, sin necesidad de que te gastes todos tus ahorros. Y probablemente, al mismo tiempo, puedas contribuir con remesas de dinero frecuentes. Con mucho amor limita las conversaciones telefónicas y electrónicas a obtener la energía y la motivación que requieres para ponerte en movimiento y rechaza todo aquello que solo sabotee la decisión que has tomado. Hazte cargo de lo que puedes hacerte cargo, ni más ni menos.


No empaques hábitos poco Éticos. No tengo idea cuál es tu motivación y menos aún cuál es tu historia. Lo que si te puedo decir es que todo lo que emprendas en el extranjero debe estar apegado a la legalidad del país donde llegas. La desesperación y la angustia puede llevarte a tomar decisiones equivocadas y puedes caer en la tentación de prestarte para corrupción, tratos ilegales, anti éticos y perniciosos, colocándote en una situación de alto riesgo y de mayor vulnerabilidad. Apégate a tus valores personales y aléjate de todo lo que esté revestido de ilegalidad. Solo la legalidad te garantiza el logro de los objetivos.


Y tú ¿Ya sacaste todo esto de tu equipaje?

Un fuerte abrazo,
Luis E. Dávila J.
Coach Ontológico Profesional
@LEDforCoaching

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