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Dejar tu país es una decisión difícil, que divide la vida del migrante en, antes y después. Hacerlo nunca será sencillo y por mucho que te esfuerces siempre van a haber cosas que no investigas, información a la que no tienes acceso y la lista de contactos nunca, nunca, se mantiene del mismo tamaño a la original. Por eso quiero comentarte aquello que, según mi juicio de migrante activo, no debemos empacar para cumplir con el objetivo planteado.


No empaques tu EGO. No importa donde vayas, tú EGO nunca será bien recibido. Quizá lo primero que debes entender es que, a menos que tú seas una eminencia reconocida a nivel mundial en tu área, industria o profesión, cuando emigras, pasas a ser, para los potenciales empleadores, en el mejor de los casos, uno más que compite por una posición. Durante mi estadía en Santiago he conversado con muchos inmigrantes y aquellos que no se logran adaptar o no se dan una verdadera oportunidad de iniciar de nuevo son los que no terminan de comprender que independientemente del país de donde provienes, el país receptor existió, existe y existirá sin necesidad de tenerle allí, así que quizá lo primero que deberás sacar de la maleta es Tú EGO. Y lo mejor que puedes hacer es proveerte de una buena dosis de humildad.

No empaques creencias limitantes. Eso puede bloquear tu visión cuando aparecen oportunidades con las que nunca has entrado en contacto. Quizá, ese bloqueo aparece por el miedo al qué dirán. Te pregunto: ¿la persona que va a decir algo de ti, te estará enviando éste mes una remesa de dinero para que pagues la renta o hagas mercado?, si la respuesta es NO, déjate de tonterías, abre la mente y actúa. Quizá esa es la oportunidad perfecta para retarte, educarte, flexibilizarte y adaptarte a una nueva realidad. Además, podrás darte la libertad de conocer nuevos oficios, rostros, actividades, maneras de hacer y de ganarse la vida. Todo en la vida nos puede dar aprendizaje siempre que no sientas que ya eres un producto terminado.

No empaques los problemas del lugar de origen. No te digo que te olvides de la familia. Lo importante es que tú comprendas que ya no estás allá. Aunque te cuenten todos los problemas que ellos tienen actualmente, la verdad es que no hay nada, absolutamente nada que tú puedas hacer para solventar esas situaciones. Solo puedes escuchar. Y si los problemas se deben solventar con dinero, primero tienes que hacerte cargo de solventar tu nueva realidad, buscar un medio de vida, encontrar vivienda, garantizarte que puedes hacer mercado y movilizarte, sin necesidad de que te gastes todos tus ahorros. Y probablemente, al mismo tiempo, puedas contribuir con remesas de dinero frecuentes. Con mucho amor limita las conversaciones telefónicas y electrónicas a obtener la energía y la motivación que requieres para ponerte en movimiento y rechaza todo aquello que solo sabotee la decisión que has tomado. Hazte cargo de lo que puedes hacerte cargo, ni más ni menos.


No empaques hábitos poco Éticos. No tengo idea cuál es tu motivación y menos aún cuál es tu historia. Lo que si te puedo decir es que todo lo que emprendas en el extranjero debe estar apegado a la legalidad del país donde llegas. La desesperación y la angustia puede llevarte a tomar decisiones equivocadas y puedes caer en la tentación de prestarte para corrupción, tratos ilegales, anti éticos y perniciosos, colocándote en una situación de alto riesgo y de mayor vulnerabilidad. Apégate a tus valores personales y aléjate de todo lo que esté revestido de ilegalidad. Solo la legalidad te garantiza el logro de los objetivos.


Y tú ¿Ya sacaste todo esto de tu equipaje?

Un fuerte abrazo,
Luis E. Dávila J.
Coach Ontológico Profesional
@LEDforCoaching

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