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Nuestro idioma es generoso, un ejemplo de ello es que, a diferencia de otros, “Ser” no es igual que “Estar”.

Cuando hablamos de relaciones familiares o personales, el verbo “Ser” es el adecuado. Por ejemplo, soy hijo de, soy hermano de, soy esposo de, soy jefe de, entre otros. Sin embargo, cuando hablamos de situaciones transitorias o coyunturales como el estado civil y las posiciones o cargos que ocupamos, lo adecuado es el verbo “Estar".

Porque no es lo mismo:

  • “Estar” casado con…. que, “Ser” esposo de….
  • “Estar” como jefe de…. que, “Ser” jefe….
  • “Estar” enfermo de…. que, “Ser” enfermo de….
  • “Estar” como papá de…. que, “Ser” papá de…


Pero más allá de éstos preceptos teóricos, me pregunto: ¿Solo basta conjugar el verbo “Ser” para verdaderamente “Ser”?


Sin duda, la respuesta es un rotundo NO. Ser, implica no solo la conjugación de un verbo, para Ser hay que accionar, hay que hacerse cargo. Por ejemplo, los caballeros pueden “Ser” papás a partir del hecho biológico, pero “Ser” papá implica muchas acciones diarias concretas para que, en efecto, seamos papás. Probablemente, la más demandada es la acción económica, que implica, como todos conocen bien, el aporte requerido para el sustento del infante. Pero además, están las acciones relativas al relacionamiento y al aporte afectivo, en primera instancia, hacia la madre y el infante. Lo cual alimentará aspectos psicológicos, sociales y culturales. Y cuando un hombre no ejecuta acciones en, al menos, estos dos campos, podemos decir que “Es el progenitor de…” pero “No es el papá de…”

De igual manera, podríamos extrapolar esto al contexto organizacional, en cualquier instancia donde una persona tenga a su cargo una plantilla de al menos 1 persona, está como Jefe, pero pasar a Ser jefe, no es tarea fácil. Por ello, las empresas de primera categoría invierten grandes sumas de dinero en la preparación de aquellos que tienen bajo su responsabilidad a otras personas. 

Partiendo de la premisa que toda relación laboral tiene un valor comercial (salario) y dicho valor es acordado en un contrato, que el empleado firma para poder iniciar su gestión, probablemente aquel que está como Jefe, no tiene ninguna atribución para impactar ésta acción económica llamada salario, son escalas o bandas que son fijadas a otro nivel o en otros departamentos.

Sin embargo, lo que si le compete al que “Está como Jefe” es, “Ser Jefe”. Entonces, si la acción económica no está en manos del jefe, ¿Qué acción si está en sus manos? Probablemente las más importantes, aquellas relativas al Relacionamiento con las personas que tiene a cargo.

Porque es a partir de la creación de espacios conversacionales empáticos donde se fertilizarán las ideas y planteamientos que impactan en positivo los resultados. Y para ello conviene mucho que las personas que ocupan posiciones de jefatura, ejecuten estas 10 acciones concretas y básicas:

  1. Cortesía: Hola, Buenos días/tardes, ¿Cómo está?, hasta mañana. Aún no se ha muerto nadie por saludar.
  2. Rectitud: No promueva, ni se involucre en chismes.
  3. Ética: NUNCA hable mal de quien ya no está en la empresa o no se encuentra presente.
  4. Respeto: Trate a cada quién como quiere ser tratado no como a usted le gusta que lo traten.
  5. Cercanía: Sonría, mire a los ojos y ocúpese genuinamente, de saber sobre su gente y lo relacionado con cada una de las personas que tiene a cargo. No le pida a otros que hagan ésta tarea.
  6. Honestidad: NUNCA ocupe la misma frase “pre-fabricada” con todo el mundo, se escucha falsa y es, en efecto, falsa.
  7. Converse: no importa cuánto avance la tecnología, nunca, ningún medio digital podrá reemplazar el poder del Cara a Cara. Aporte argumento y no se olvide de ser Empático.
  8. Edificación: conozca a su equipo y reconozca a cada quién aquello que hace muy bien, no use frases genéricas, sea específico. Y hágalo constantemente. Haga depósitos en la cuenta de ahorros emocional del otro.
  9. Confianza: No ofrezca cosas que no puede cumplir o que no está en su ámbito de aprobación.
  10. Persuasión: emplee recursos probados como la reciprocidad, la consistencia o el consenso para movilizar o influenciar a su equipo. No emplee el sarcasmo o el miedo, porque no funciona. Estamos en el siglo 21 no en la época de la colonia.

Definitivamente, Ser y Estar, no es igual. Y usted, ¿Es Jefe o solo está como Jefe? ¿Es Papá o solo es progenitor?

Un fuerte abrazo,
Luis E. Dávila J.
Coach Ontológico Profesional