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Hace solo unas noches mi hijo Leonidas estaba trabajando en la creación de un juego, tenia a la mano hojas recicladas, colores, tijeras, regla y su imaginación, inteligencia y enfoque. El objetivo era darle forma a lo que posteriormente llamaría el Juego de los Mineros. En éste tablero, hecho artesanalmente, había espacio para 4 mineros y todos ellos estaban ubicados en recuadros de diferente color y alrededor habían papeletas cuadradas boca abajo que debían ser destapadas o volteadas por el jugador a medida que iban avanzando con sus fichas en el juego, esas papeletas son un misterio para el minero ya que todas en la cara superior son "Tierra" y al llegar a ellas el minero excava (las voltea) y puede observar lo que ha encontrado, si el reverso es de color marrón son tierra y obtiene 0 puntos, si es azul son Zafiros y obtiene 0.5 puntos, si es rojo son Rubíes y gana 1 punto, si es verde son Esmeraldas que totalizan 1.5 puntos y si es plateada son Diamantes logrando 3 puntos. El objetivo del juego es que los participantes logren descubrir la mayor cantidad de piedras preciosas posibles y quién acumule la mayor cantidad de puntos, gana el juego. Por ello solo hay unos pocos Diamantes en el juego, "son los más difíciles" me dijo!!! 

Es una idea extraordinaria, tiene territorios por donde no se puede pasar porque son de roca sólida y la única forma de hacerlo es a través de unos recuadros de colores que según su propia definición eran las oportunidades del minero, las conexiones, los pasajes y/o los contactos, que le permite al minero cubrir un mayor territorio y por ende tener más oportunidades de conseguir las piedras preciosas. Simple y genial!!!

En una cena a la que invitamos a nuestros amigos, mi hijo nos invitó a jugar y uno de ellos le preguntó, ¿Cuándo dejan de cavar los mineros?, su respuesta fue sencilla y contundente: Cuando se acabe la tierra!!!, mas obvio imposible!!!

Detrás del juego y de su análisis, había un mensaje profundo y poderoso. Solo te puedes rendir cuando deje de haber tierra en el juego o tablero!!!

Para mí fue inevitable hacer la analogía a mi vida o a la de cualquier persona. Durante nuestra existencia todos estamos en la búsqueda de piedras preciosas como: la familia, independencia financiera, mejoramiento personal y relacional, crecimiento espiritual, desarrollo profesional o cualquiera que sea relevante para cada uno de nosotros. Y ésta búsqueda solo acaba cuando se termina la tierra en nuestros tableros o en nuestra vida.

La tierra, en nuestro tablero, representa el mar de oportunidades que nos da la vida para intentar hacer lo que deseamos, buscar lo que queremos y mejorar lo que tenemos. Y esas son responsabilidades que no podemos delegar ni postergar.

Los seres humanos tenemos en nuestro ADN un gen que nos impulsa a emprender para evolucionar. Emprendemos todos los días, casi sin darnos cuenta lo hacemos, iniciamos una mejora en el trabajo, una dieta, un plan de ejercicios, un nuevo platillo, un cambio de ruta, entre otros, y éste es en sí mismo una fuente inagotable de aprendizaje, crecimiento y desarrollo personal y profesional.

Quizá todo aquel que ha iniciado un negocio y no ha logrado el éxito esperado sabe que lo vivido no pudo haberlo obtenido en ninguna universidad, porque solo viviendo se aprende sobre la vida y solo emprendiendo se aprende sobre los negocios, el secreto está en obtener aprendizaje de lo vivido para corregir nuestro accionar actual y futuro. Hoy mas que nunca debemos estar absolutamente conscientes de que no hay mejor manera de aprender que a través del hacer. Por ello para emprender necesariamente hay que estar dispuesto a hacer.

Además de lo anterior, todos tenemos una motivación particular que representa el motor fundamental de nuestra vida, puede ser un sueño, una meta o una necesidad. Cualquier cosa que nos haga salir de nuestra zona cómoda para ir a la conquista de algo mejor es el más eficaz combustible que existe para lograrlo.

Es de hacer notar que la dinámica particular de la vida actual nos invita a prescindir de nuestros sueños y no nos damos cuenta que sin ellos nos convertimos en seres autómatas. Trabajamos por lograr el sueño de otro y casi caminamos por imitación. Nuestros sueños nos ayudan a sentirnos "incómodos" con nuestro estado actual y esa capacidad de incomodarnos es lo que nos ayuda a tomar las decisiones que nos llevan a buscar "algo mejor", a ejecutar acciones con las que "nos sintamos mejor" y a obtener resultados que nos proporcionen "mayor bienestar". 

Sin lugar a dudas dar inicio a la búsqueda de lo que deseamos no supone un éxito inmediato, solo significa que hemos dado el primer paso, a mi juicio solo conseguimos esas piedras preciosas cuando nos capacitamos y formamos, nos fijamos un objetivo o meta muy clara y ejecutamos las acciones requeridas de forma consistente y constante.

Ahora te pregunto: ¿Cuántas piedras preciosas has encontrado en tu vida?, ¿Cuántas deseas conseguir?, ¿Qué estás haciendo hoy para lograr conseguir todas las que deseas? y ¿Qué estás esperando para salir a buscar las joyas de tu vida?.

Me encantaría que una vez que leas esto puedas determinar lo que deseas hacer para que empieces a buscar y a encontrar a los Zafiros, Rubíes, Esmeraldas y Diamantes que deseas conquistar y tener en tu vida.

Te atreves,

 

Un abrazo,


Luis Dávila
Coach Ontológico Profesional – COA/FICOP Nro.00306.
LED Formación y Coaching
Director – Fundador
www.ledformacionycoaching.com.ve
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