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¿Zona de confort o zona de dolor?

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Sin duda, los límites que cada uno de nosotros nos auto-imponemos terminarán representando el área de confort donde sentiremos que estaremos en bajo riesgo. En dicha área están incluidas nuestras victorias y también los malestares diarios. Quizá la mayoría de nosotros buscamos que nuestras victorias sean superiores a los malestares, pero ¿Qué pasa cuando la mayor de nuestras victorias nos hace sumergirnos en profundos malestares?

Por ejemplo, el ejecutivo que luego de ascender al tope de su carrera profesional llega a casa y se encuentra que no tiene a nadie con quien compartirlo porque, luego de su divorcio, sus hijos viven con su ex esposa y vive solo; o la mujer bella, universitaria, profesional, competitiva y exitosa que vive sola porque ningún hombre está a su altura. Los límites van a determinar el umbral de dolor que vamos a ir tolerando día a día. Para mí la zona de confort no es más que la zona de dolor, es una zona para la que nos preparamos mental, corporal y emocionalmente, desde muy niños vamos dando pasos agigantados para establecerla, sin embargo llegado el momento nos damos cuenta que todos esos juicios personales acerca de todo lo que nos rodea son los barrotes que terminan por sellar esa área de confort-dolor.

No importa a lo que te dediques, lo que estudies, donde vivas o cuales sean tus planes personales para el futuro si no hacemos un ajuste en dichos limites vamos a encontrarnos que estaremos sufriendo cómodamente en nuestra vida personal, profesional, académica, familiar, espiritual o en cualquier ámbito que usted pueda elegir.

Todos somos diferentes y ante un mismo estímulo quizá hay quien se sienta ofendido y hay otros que no, así como nuestro observador es diferente nuestras zonas de confort-dolor también lo importante es que podemos ampliar nuestro pensamiento, salir de nuestra zona de confort-dolor y entrar a la zona de aprendizaje.

Te dejo algunas acciones que puedes emprender para lograrlo:


1.Ante un cambio no planificado pregúntate: ¿Por qué no?, ¿Por qué no yo?, ¿Por qué no ahora?. Quizá ese cambio es el impulso que necesitas para salir de tu zona de confort-dolor.


2.Intenta cosas nuevas en aquel ámbito de tu vida con el que te sientas aburrido o inconforme.


3.Aprende a tocar un instrumento musical, aprende algún oficio artístico, empieza a hacer ejercicio, meditación o yoga.


4.Deja el miedo a un lado: Bajo ese miedo quizá está un talento que desconoces o un potencial con el que puedes cambiar tu vida.


5.Escucha tu corazón, la pasión es cómo el amor, cuando es verdadera no se piensa, solo se siente porque proviene de tu fuego interno, es una fuerza que solo se puede sentir no explicar. Solo si te has enamorado o eres apasionado de lo que haces puedes entenderlo.


6.Intenta cambiar dolor por placer. Identifica todo lo que te causa dolor e intenta introducir pequeños cambios que eliminen o disminuyan el dolor.


7.No te paralices: tomar decisiones es la mejor forma de entrar en la zona de aprendizaje, ¿Recuerdas cuando aprendiste a caminar o a conducir?, el temor es bueno cuando te mantiene alerta pero se convierte en un obstáculo cuando te paraliza.


8.Danza con los cambios: cada ajuste que hagas en tu vida tendrá su propio período de duelo. Vivir el duelo es normal y mientras más pronto inicies más rápido lo podrás trascender.


9.No escuches a quienes cuestionan tus decisiones.


10.Es un ciclo: En la zona de aprendizaje nos llenamos de energía y crecemos pero ten en cuenta que esa zona, llegado el momento, se convertirá en tu nueva zona de confort-dolor.

¿Quieres entrar en la zona de aprendizaje? Inténtalo…

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Perdonar es para valientes que saben amar

El ejercicio de perdonar es una manifestación de profundo y desprendido amor. A diferencia de lo que la mayoría de las personas creen, esa manifestación de amor es la que nos profesamos a nosotros mismos y no a los demás.

Solo el ejercicio del perdón auto otorgado es aquel que nos permite valorar cuánto nos amamos a nosotros mismos. Hacerlo nos permite abandonar los pensamientos punitivos de auto flagelación que creemos merecer por los errores y equivocaciones cometidas e incluso por haber permitido, según nuestro juez interior, que otras personas abusaran de nuestra confianza o que nos hicieran daño.

Los humanos somos jueces tan severos que si alguien nos genera algún daño, por ejemplo, físico o psicológico, podemos tender a pensar que de alguna forma fuimos nosotros mismos los responsables o causantes de ello, cómo la mujer maltratada que juzga que su marido la agrede porque ella no hizo lo que él quería y con ello no solo justifica el agravio de parte de él sino que también juzga que su accionar merece esas acciones. Entrando en un círculo vicioso terrible.

El perdón es un acto de misericordia y compasión al que todos deberíamos recurrir en nuestras vidas, pero ¿a cuántos de nosotros nos han enseñado sistemáticamente a conocer los beneficios del Perdón?. Socialmente podemos aprender que el perdón es una obligación, cómo cuando nos dicen “hijo perdona a tu hermano porque él es de tu propia sangre”, si bien es cierto que la finalidad en ello es buena, ya que se desea que ambos se reconcilien y se quieran, el objetivo del perdón no es hacerlo para que otros se sientan bien es para que nosotros podamos liberarnos de nuestros pensamientos negativos y con ello vaciemos el peso de nuestras mochilas emocionales.

Con cuál de éstas situaciones te identificas:


1.Perdono pero no olvido: lo primero que debes saber es que el perdón es una renuncia tuya a mantenerte como esclavo de la situación que generó en ti la molestia y al hacerlo estás mejorando tu vida, no la de la persona a quién vas a perdonar. El perdón se hace desde el corazón no desde la arrogancia. El olvido no es el objetivo, lo que cambia es cómo recuerdas la situación, tú decides si lo haces desde el rencor o desde la compasión.


2.Soy un(a) tonto(a), todo fue mi culpa: cuando te victimizas estás asumiendo la responsabilidad de las acciones de un tercero y tú no tienes ni el poder ni la responsabilidad para que otros actúen en tu contra. Es momento para que converses contigo y empieces a transitar el camino de la auto-compasión, solo el perdón puede hacer que tu carga emocional disminuya. Perdónate.


3.Perdonar es para los débiles: No hay nadie más valiente que aquel que libera su corazón del odio y el rencor a través del verdadero perdón. Imagina, ¿Qué seria de Sudáfrica si Nelson Mandela quién fue torturado y humillado durante sus 27 años de reclusión no hubiese decidido abrazar el perdón en su corazón?, solo los valientes perdonan y conocen el verdadero amor.


4.Te perdono para no discutir más: cuando juzgas que alguien te hizo un daño debes conversar y reclamar por el daño causado porque perdonar sin reclamar es un búmeran que retornará a ti. Te convertirás en esa persona que habiendo perdonado no deja de traer el tema ante cualquier discusión con la otra persona. La frase: “Te acuerdas aquella vez que tú….”

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¿Cual es la vía para conectar con DIOS?

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Qué difícil resulta hablar de DIOS.

Y más en un mundo donde la mayoría de las personas afirman tener la razón al respecto, y ni hablar de las religiones y de los religiosos.

Pero bueno, como diría mi abuela, cada loco con su tema. 

Hoy me he sentado a escribir sobre mi propia y particular experiencia con Dios. 

Durante muchos años tuve serias diferencias con él, porque le atribuía la responsabilidad de eventos terribles que tuve que vivir, también porque me parecía muy ingrato de su parte, que permitiera injusticias y atrocidades en el mundo entero.

¿Qué le pasa a este tipo (Dios)? me preguntaba con frecuencia.

A veces mi soberbia sobrepasaba todos los límites. 

Hoy ha pasado mucha agua bajo el puente de mi vida y he logrado reconciliarme con Dios, pero no fue porque tuve una aparición mágico-religiosa o porque obró en mí un milagro o porque leí un texto bíblico que de pronto sentí que me habló. No. Mi experiencia con él ha sido, quizá, mucho más terrenal, más vívida, más simple.

Luego de agotarme de mi forma de vivir y de mi constante insatisfacción e infelicidad personal, inicié un proceso de mejoramiento personal a través de una serie de herramientas y apoyado por profesionales en distintas disciplinas. Una de las cosas que descubrí, es que ninguna religión posee el monopolio de la sabiduría para convertirnos en mejores seres humanos!!!

Me pregunté ¿Por qué hay personas que viven su vida felices a pesar de sus problemas y no necesariamente son religiosos?

Eso me llevó a entender que, quizá, el primer paso para vincularnos de forma directa con Dios, es conectarnos con nosotros mismos, porque solo a través de la auto reflexión profunda y comprometida, logramos dar con todas aquellas cosas que nos aquejan y a las cuales les permitimos que nos pongan la vida de cabeza.

Al identificar todas estas cosas, tenemos la oportunidad de ponernos a trabajar de forma comprometida para ejecutar las acciones, tomar las decisiones o darle otras interpretaciones, que permitan una disposición diferente, modificaciones de conductas y por último, la tan buscada transformación personal.

Entonces, cuando nos "Hacemos cargo" de lo que nos pasa, incomoda, insatisface o aquello que hacemos nosotros, pero que le hace daño a otros, cambiamos nuestra vida y hacemos que la vida de otros cambie para mejor. Y, ¿Acaso esto no es ayudar al prójimo?, desde la sencilla acción de hacernos cargo de nuestras propias miserias y de no arruinarle la vida a los demás con nuestros comportamientos y accionar erráticos. ¿Qué otra cosa puede hacernos estar más cerca de Dios?.

Una vez que cambiamos nuestro modus vivendi, a través del darnos cuenta y del hacernos cargo, pues el paso que yo veo más lógico, es el de servir a otros desde nuestro propio aprendizaje, desde nuestras vivencias y experiencias, desde el ejemplo diario. A través del ejercicio del Liderazgo en tanto servicio a otros, Liderar es dar servicio a otros, si no es así, podría tener otro nombre pero no Liderazgo.

Si hay algo que me conmueve de la vida de Jesús, es precisamente la capacidad que tuvo para Servir a todos aquellos con quienes entró en contacto. Y si cada uno de nosotros se vuelve una persona que Sirve a otros, quizá estaríamos contribuyendo a tener una mejor familia, empresa, sociedad, país, mundo o universo.

Y para mi, servir a otros pasa por dos cosas:

  • La primera es, poner a disposición de los demás nuestros talentos, vivencias y experiencias de aprendizaje o crecimiento.
  • La segunda es, contribuir con alguien, aunque sea, única y exclusivamente con nosotros mismos. Imaginen que esa persona que conocemos, que vive o trabaja con nosotros, y que constantemente está quejándose de todo y por todo, milagrosamente, de un momento para otro, deja de hacerlo!!!!! ¿No estaría prestando un servicio a quienes lo rodean?. Pero seria aun mejor si utiliza sus dones en favor de otras personas también.

Recuerdo un video en el que un joven le pregunta al Dalai Lama, ¿Su santidad, cual es la mejor religión?, el sabio religioso respondió, aquella que te haga más bondadoso, aquella con la que te conviertas en un mejor ser humano. Esa es la mejor religión.

Esto me pareció maravilloso, y como pueden notar, desde mi personal manera de ver, conectar con Dios es sencillo y no requiere de intermediarios, solo basta con que te propongas, de forma decidida y comprometida, a ser un mejor ser humano todos los días, sin descanso, sin desfallecer. Las recompensas inmateriales son, definitivamente, mucho mejores que no hacerlo.

Y tú, ¿Te animas a convertirte en una mejor persona a partir de hoy?

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¿Le temes a tus emociones? Abraza tu emocionalidad

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Emocionarse nos proporciona energía porque la emoción es impulso. Las emociones son moléculas de combustible que nos impulsan a hacer todo lo que deseamos. Si bien es cierto que la racionalidad nos permite valorar lo que puede ser beneficioso o no para nosotros, la intuición a través de la emocionalidad nos muestra que hay cosas que definitivamente deben ser sentidas, no pensadas. Incluso, intentar pensar en ellas termina siendo absurdo, aburrido, soso, un malgasto de energía y una significativa pérdida de tiempo.

Imagine una persona que pretenda racionalizar el amor por su pareja, hijos, o por sus padres, eso no se piensa, solo puede sentirse o no sentirse. Otro ejercicio puede ser intentar racionalizar la explosión de energía que brota en el instante de un orgasmo. No podría haber nada más pernicioso y absurdo que eso.

Todos nuestros sentidos son afectados por los caudales de energía que producen las emociones; volvernos emoción en tanto que nos transformamos con ellas y en ellas, hacen de nosotros personas distintas cada día, usted decidirá a cuál de las emociones le dejará el timón de su vida.

Creo fielmente que no hay emociones buenas o malas, todas son maravillosas y nos permiten crear recuerdos y generar aprendizajes que contribuyen con nuestra obra más importante: nuestro propio ser, nuestra propia vida.

Si usted solo quiere dedicarse a pensar, utilice su raciocinio para sacar cuentas, hacer planes estratégicos y todos los usos que tiene, pero cuando se trata de sentir usted solo debe seguir a su corazón y abrirse al torrente de energía que emana de su propia alma.

En mi propia y humana experiencia puedo identificar al menos siete reflexiones personales que te permitirán conectarte con tu emocionalidad, sentirla y dejarte mover por ella:

Identifica la emoción que rige: Cuando estés en una situación de estrés o problemática, cierra los ojos, respira profundo, pon tu mente en silencio y siente cuál es la emoción que está gobernando tu cuerpo en ese instante, qué la detonó y qué hace que se mantenga presente.

Abrázala: Implica conectarse plenamente con la emoción, sentir su fuerza, su expresión y lo que desea decirte.

Déjalas fluir: Siente lo que ellas mágicamente desean expresar a través de tu cuerpo.

Gestiónalas, no las reprimas: Al realizar lo anterior con frecuencia, comenzarás a coexistir pacíficamente con tus emociones, aprenderás de ellas al tiempo que fluyen con rapidez y abren paso a nuevas realidades y posibilidades.

Tiempo: Reconoce lo que no puedes cambiar y acéptalo, todo lo que rechaces solo te traerá estancamiento, dolor y una pérdida de tiempo y energía mayor.

No le temas a las emociones: No hay emociones negativas, todas ellas juegan un rol determinante en nuestras vidas. El miedo nos mantiene alerta, la furia nos hace rechazar lo que no deseamos, la alegría eleva nuestros niveles de disfrute, la tristeza nos permite reconocernos como vulnerables. Las emociones solo se vuelven dañinas cuando le damos permiso a la razón para hacer juicios negativos de ellas.

Déjate mover: Poco a poco confía en ellas y en última instancia deja que te guíen.

Por último, te digo que en términos de emociones lo mejor es mantenerse como un aprendiz, nunca te consideres un experto.

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¿Cuantas veces te haz sentido sin esperanza?

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Cuando me invitaron a participar en la celebración del Día del Niño para las princesas y superhéroes de la Unidad de Terapia Antineoplásica (UTAN) del C.M. Dr. Guerra Méndez, ubicado en Valencia, sentí que mi familia y yo podríamos aportar nuestro granito de arena para los niños, niñas y adolescentes que luchan cada día como verdaderos guerreros contra el cáncer. El destino quiso que la charla llevara por nombre “Paz, Amor, Fe y Esperanza”. Y precisamente todo lo que entregamos ese maravilloso día fue muy poco si lo comparo con las cuatro lecciones que esos seres humanos nos dejaron:

Vivir en paz: Qué alegría ver a tantas personas que sin distingo de ningún tipo, ponen sus talentos al servicio de otros, persiguiendo un propósito mucho mayor que no es más que contribuir a la recuperación de los niños. En este equipo no hay tiempo para discusiones estériles, todos fluyen con lo que hay y con lo que cada quien es capaz de aportar; no hay juicios personales entorpeciendo las actividades; no hay egos tratando de colocarse por encima de los demás. Todos cohabitan en paz en el mismo entorno y compartiendo los mismos problemas, todo pasa a ser secundario porque tienen una causa superior. Lo más importante es que esos pequeños logren vencer al enemigo que los ha invadido. La paz interior solo es posible cuando aceptamos nuestras vivencias, las abrazamos y fluimos con ellas. Todos en esa sala me enseñaron que lo importante no es el diagnóstico, sino lo que cada uno hace con él. Saben que los médicos hacen su ciencia, Dios hace lo suyo y ellos aportan su actitud pacífica y positiva que les permite pensar con claridad y escuchar su intuición y corazón.


Dar amor: “Cuando se tiene un hijo se tienen todos los hijos del mundo…” reza el poema de Andrés Eloy Blanco. Sentir el amor en esa sala fue algo incomparable; esos ángeles tenían padres y madres por doquier: algunos con bata, otros vestidos de payasitos o repartiendo comida y todos, sin excepción, cuidando de ellos, no solo ese día, sino todos los días que asisten a sus terapias clínicas y también a sus terapias de amor que son necesarias para llenarlos de esa energía mágica que les permitirá salir airosos en su camino. El amor es el combustible que alimenta nuestros corazones y con un corazón bien alimentado nuestros pensamientos se vuelven más positivos y agraciados. El amor mueve el mundo, y la UTAN es movida por el infinito poder del amor de todas las personas que hacen vida allí.


El valor de la fe: Hace pocos meses, un bebé llamado Marcelo tenía un cuadro médico difícil, continuar con las terapias clínicas resultaba muy doloroso para él. El equipo médico y su madre decidieron darle fin a las terapias y darle más vida a sus días. Todo estaba en manos de su mami y de Dios. Marcelo pudo disfrutar de la celebración del Día del Niño con energía, alegría y vitalidad asombrosas. Su madre está feliz y la UTAN en pleno sabe que cuando la medicina y la fe trabajan juntas ocurren cosas extraordinarias. Él es el ejemplo vivo de ello y gracias a Dios continuaremos viéndolo jugar y crecer con su alegría desbordante y contagiosa. Marcelo es un milagro en proceso de realización.


Nunca perder la esperanza: La vela cuya luz y calor abrazamos en los momentos más difíciles, termina por ser suficiente para encender las velas del amor, la fe y la paz. Esa vela iluminó toda la sala en los ojos de esos ángeles, en los que brillaba radiante y efervescente la luz de la esperanza. A los guerreros: Rosibel O; Raúl D; Oscar E; Luisa M; Jesús M; Iranellys Y; Esteban R; Diego R; Deiker R; Daniel G; Sara S; Ricardo N; Ricardo A; Osman; Nathaniel Z; Maximiliano G; Marcelo B; Marcela O; Luis S; Luis D; Keynerlin B; Karla D; Karina G; Jesús N; Javier R; Isacar B; Gabriel G; Francesco C; Fabián A; David L; Daniel A; Crhistal G; Brian L; Ángelo F; Alnany V; Alcidez V; Abrahans A y Daniel A, iluminen a todos a su alrededor con la luz de la esperanza que hay en sus ojos y que habita en sus almas. Denle luz a sus familias, doctores y gentiles cuidadores.
En honor a las princesas y superhéroes de la UTAN

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Más allá del resentimiento

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Solo quien ha sido capaz de hacer a un lado sus juicios buscando respuestas a preguntas poderosas que remueven los cimientos personales, desde los recuerdos y experiencias tan profundas y dolorosas, puede reconocer en otros esa sensación que nos da el temor de vernos al espejo y ver nuestra alma. Hay oportunidades en las que nos abraza un pánico enorme de reconocer que a pesar de todo lo sucedido aún la tenemos y es precisamente nuestra alma la que anhela ansiosa que dejemos de juzgarnos y castigarnos tan duramente.

Personalmente he tenido la fortuna de descubrir que no soy perfecto. He cometido errores. De ellos he aprendido a tratarme con dulzura y compasión. De niño tuve experiencias ingratas que no voy a mencionar en este espacio y con las que cargué fielmente durante mi adolescencia y parte de mi vida adulta. No tenía idea del impacto e influencia de esas vivencias en mi desarrollo como persona, hijo, amigo, profesional y pareja. En ocasiones, el hecho de proponerme metas retadoras y lograrlas era motivo de celebración para quienes me rodeaban. Pero no para mí, todos me impulsaban a lograr más, pero a pesar de que acumulaba logros materiales y ascendía en mi carrera, no estaba conforme. Es una sensación de que a pesar de que logras lo que te propones aún sientes que estás incompleto, que te falta algo. Quizá solo mi madre y la que más tarde sería mi esposa intuían que había algo que no me dejaba sentirme satisfecho, feliz.

Siento que todos los que entraron en contacto conmigo de una u otra forma sufrieron las consecuencias de mi incapacidad de ver “eso” con lo que no me sentía bien. De mi incapacidad relacional. Hoy es probable que no pueda hacer nada por ellos ni por las relaciones rotas o conflictivas que sostuvimos. Solo puedo:

 

En primer lugar, disculparme con todos aquellos a quienes les falté o a quienes atropellé de alguna forma. La verdad lamento haberlo hecho, tan solo puedo esforzarme para no hacerlo con quienes actualmente me están dando una nueva oportunidad.


En segundo lugar, me he perdonado por no haberme dado cuenta de lo que hacía aunque siempre hubo ángeles generosos que pretendieron ayudarme sin ningún éxito. Porque hasta que yo no me diera cuenta, no podía ocurrir el milagro. Ya he dejado de lamentarme de mis errores y me ha parecido mejor aprender de ellos para lograr esa transformación y trascendencia personal que tanto he deseado.


En tercer lugar, tengo el genuino empeño de convertirme en un mejor ser humano, conmigo y con los demás. Para ello he tenido que renunciar a mi ego, a mis prejuicios de todo y de todos. Esto es probablemente lo más difícil que me ha tocado hacer.


En cuarto lugar, estoy plenamente seguro de que el éxito personal empieza desde dentro y no se construye con lo que adquieres o posees. He encontrado que soy capaz de ayudar a otros y además, me encanta, he aprendido que las personas que me agradecen por mi ayuda no saben que yo estoy siendo doblemente bendecido por dejarme ponerme al servicio de ellos desde mi experiencia de vida.


Desde que inicié mi trabajo personal hace poco más de cuatro años, “eso que he trabajado” se ha hecho tan visible que ahora lo difícil es no hacerme cargo cada día de mi existencia. Hubo respuestas que encontré gracias a preguntas grandiosas cuya belleza residía en que su simpleza desafiaba mis barreras mentales y comunicacionales mejor elaboradas. A todos los que me regalaron esas preguntas les doy mis más sinceras gracias. Aunque les confieso que yo también he contribuido a preguntarme cosas y la lista de respuestas pendientes sigue creciendo. Un amigo me dijo que lo bonito de aprender a esculpir tu propia vida es que es un trabajo que no termina nunca mientras estés vivo.

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Claves para encontrar la serenidad

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Los cambios son procesos naturales que debemos afrontar desde que nacemos, aprender a caminar, hablar, reconocer nuestras manos y pies, el olor de nuestros padres, reconocer a nuestros familiares, enfrentarnos a nuestro destete o a la experiencia que representa el primer día en la guardería o en la escuela, cada evento o escenario representa un cambio cada vez mayor para nosotros lo cual reta nuestra capacidad de adaptación.

Pero gracias a que los padres cuentan con la experiencia de los abuelos y el apoyo de los pediatras cada vez se hace más natural para los padres e hijos afrontar dichos cambios. En esta primera etapa son nuestros padres quienes nos trasmiten la paciencia, valor y serenidad necesaria para afrontar los cambios que nos toca vivir.

La serenidad nos brinda bienestar y tranquilidad, lo cual hace que podamos concentrarnos en lo que hacemos sin perder de vista lo que sucede a nuestro alrededor. Nos permite enfocarnos a la vez que sostenemos una predisposición para la acción que nos brindará ver posibilidades donde otros pudieran ver amenazas. Cuando estamos serenos logramos pensar con lucidez antes de decidir, no nos afecta la ansiedad, el miedo, ni las preocupaciones que genera el futuro. Por el contrario la serenidad nos permite hacerle frente a cuadros de ansiedad que limitan nuestro accionar. También nos proporciona ese estado de Paz necesario que nos impide auto flagelarnos con experiencias infelices del pasado o atormentarnos con futuros catastróficos.

La serenidad nos permite disfrutar del aquí y el ahora lo cual abre la puerta al disfrute de la vida y de lo que ella trae consigo. En este estado comprendemos con todo nuestro ser que todo fluye y que somos parte de un todo que está conectado. Todo tiene su tiempo y su espacio por lo tanto los problemas no son eternos.

No significa que la serenidad nos hace quedarnos pasmados y no hacer nada, al contrario, nos hace actuar teniendo en cuenta que lo más importante es nuestro Bien-Estar y cuando ejecutamos las acciones requeridas, cada célula de nuestro cuerpo está llena de esta información. Por ello podemos identificar soluciones y oportunidades que serían imposibles de notar cuando estamos tomados por la ansiedad.

También nos permite tomar mejores decisiones, establecer prioridades, buscar alternativas y planear todo aquello que nos hará bien, en escenarios de incertidumbre, incluso en aquellos donde la juzgamos como absoluta.

Claves para encontrar la serenidad:

  • Practica algún deporte, escucha música, toca algún instrumento musical, realiza yoga, meditación o ejercicios de respiración diariamente.
  • Suelta y abandona los pensamientos negativos del pasado y los que genera el futuro, vive el presente.
  • Entra en contacto con la naturaleza en cualquiera de sus formas, toma caminatas, observa el atardecer o adopta una mascota.
  • Abandona tu ego. Abandona tus juicios de ti mismo y de otros.
  • Ponte al servicio de otros desde tu más absoluta liviandad.
  • No te quejes, actúa.
  • Sonríe.

Te garantizo que aplicando estas claves podrás ver la vida y lo que te ocurre de una forma diferente.

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Confusión

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Me gusta creer que confusión es la palabra que hemos inventado para referirnos a un orden que aún no hemos conocido o que no tenemos muy claro. Todas las personas, en algún instante de nuestra existencia experimentamos situaciones que nos cuesta entender, se nos hace difícil procesar y nos impide valorarlas en su justa medida. ¿Cuántas veces te ha sucedido algo que juzgas malo y luego terminas por darte cuenta que tenías que haberlo vivido?Hay un video de Steve Jobs en internet que se llama Conectando los puntos, donde cuenta, entre otras cosas, que fue despedido de Apple la empresa que fundó y de la cual era dueño. Dicha decisión lo afecto mucho pero luego de esa experiencia su proceso de reflexión fue profunda y comprendió que, aunque la medicina que le dieron fue muy dura, el enfermo la necesitaba.

En lo personal también me han tocado mis dosis de medicinas amargas pero afortunadamente he sido capaz de comprender lo sucedido. No es una tarea fácil darse cuenta de las faltas o de los errores propios, nuestro ego nos envuelve de tal manera que nos impide escuchar a las personas que nos quieren y que nos aprecian, controla nuestra capacidad de auto observarnos y de reflexionar sobre nuestro accionar.

Imagina si aderezamos eso que nos pasa a todos los mortales con una dosis de poder, como cuando ocupamos posiciones de liderazgo en distintas organizaciones. ¿Cuánto daño puede generar un Padre de familia, el Gerente de una empresa o el Presidente de un país, me da igual, por no reconocer los errores que ha cometido? Quizá tarde un poco pero por lo general la obstinación de mantenerse en el error termina siendo la peor de las decisiones que podemos elegir ya que esas personas que nos quieren y aprecian también tienen un límite. Es precisamente allí cuando la medicina llega y nos sumimos en ese estado de Confusión con el que no nos sentimos bien, que nos saca de golpe de nuestra zona de confort y nos devuelve a la más desnuda y pura vulnerabilidad.

Podemos decir entonces que el primer aprendizaje que nos proporciona la Confusión es que nos recuerda de una manera categórica y plena que somos vulnerables y que cualquier intento de permanecer en el error deriva en uno mayor, actuamos de forma errática y terminamos por hacer mucho más daño.

El segundo aprendizaje es que detrás de toda porfía está nuestro ego disparándola como alternativa de auto preservación y de seguridad, sin embargo quizá lo más humano es que debajo de ese gran iceberg haya un enorme miedo a reconocer nuestros errores.

El tercer aprendizaje es que este camino nos impide el desarrollo y la transformación personal. Además de alejar a todos aquellos que se cansan de darnos una y otra oportunidad de modificar mi accionar.

Es oportuno entonces que podamos reencausar nuestro propósito siguiendo siete sencillos pasos para salir de la confusión:

Abandona tu EGO: deja a un lado tus creencias absolutistas, tu verdad puede que no sea la verdad de los que te rodean.


Reconoce tus errores: al identificarlos y reconocerlos se hacen visibles para ti acciones concretas que te permitirán buscar soluciones que reencausen tu manera de conducirte y de afrontar las situaciones que causan malestar tanto a ti como a otros.


Identifica tus miedos: busca que es lo que está debajo de todo ese andamiaje de accionar errático, cuando eliminas todo aquello superficial te encontrarás precisamente con los miedos que temes enfrentar y superar.


Conéctate con tu humanidad: para ello solo basta con reconocernos vulnerables y entender que no somos ni perfectos ni perfectibles, somos humanos, lo que le funciona a uno puede que no le funcione a otro, somos diferentes y cada quien debe cultivar capacidad de aceptación.


Perdona: entendido desde la más pura y noble forma de arrepentirse de sus propios errores, perdonarse y pedir perdón de forma honesta y sincera es fundamental para enmendar nuestros errores.


Rectifica: asume el compromiso de emprender las acciones que derivaran en la mejora de la situación o comportamiento para lograr el tan añorado orden dentro de la actual confusión.


Ponte a trabajar: acometer las acciones son la clave para lograr abonar la confianza de los otros en nosotros y para nuestro propio aprendizaje.


¿Te atreverías a salir de la Confusión?

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Que nada anule tus sueños

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Tenemos solo 3 semanas del mes de enero de 2016 y personalmente me parece que ya hubiesen transcurrido 6 meses. La agitación del entorno puede resultar agobiante tanto emocional como intelectualmente, ceder a la tentación de dejarse arropar por los problemas llevaría al traste con todo lo que deseamos para nosotros, nuestras familias, nuestros empleos, negocios y cualquier otro ámbito en el cual tengamos algún tipo de ambición o meta. Por ello debemos concentrarnos y hacer foco en lo que deseamos obtener.

Para lograr una meta debemos hacer un plan. No planificar es planificar para el fracaso. A final de año la mayoría de las personas piensa en cuales van a ser sus metas para el siguiente año, habrá quienes las escriben, otros hacen una lista mental y otros no se preocupan por el tema. Independientemente de cual sea el grupo al que usted pertenece es un hecho que el nuevo año comenzó y usted tendrá que verse obligado o en el mejor de los casos, motivado a hacerle frente a todo lo que suceda o no, para poder seguir con su vida y proveerse todo lo que desea.

Con ello quiero decir que solo existen dos alternativas para hacernos cargo de nuestro presente y lograr lo que anhelamos para el futuro, la primera es hacer un plan y ejecutarlo, mientras que la otra es no hacer nada. No obstante mientras más exigente y cambiante es el entorno la opción de no hacer ningún plan resulta aún peor que hacer uno y fallar en la ejecución porque en la segunda opción tenemos la posibilidad de lograr un aprendizaje para corregir los errores mientras que en la primera no ocurre absolutamente nada. Para ello escriba las tres principales metas del año y planteé las acciones que ejecutará para lograrlas.

 

Hoy más que nunca debemos adaptarnos a los cambios y elegir ejecutar acciones concretas que nos acerquen más a nuestras metas, incluso si dichas acciones no estaban incluidas en el plan de acción original. Cómo no podemos ver el futuro hay acciones que en su oportunidad no hubiesen podido ser una opción porque sencillamente no estaban planteadas las condiciones para visualizarlas. Pero debemos tener la Flexibilidad y Apertura necesarias para adoptarlas en vez de mantenernos ceñidos al plan original. La vida nos reta cada día de nuestra vida, por eso ser Flexibles y tener Apertura son competencias claves para garantizar el logro de lo que hemos deseado.

La única forma de saber si nos estamos acercando a nuestras metas es a través de la medición. Cada objetivo debe tener asociado un indicador clave de desempeño. Lo que no se mide no se mejora, por ello la información y los datos son aliados necesarios. El ejercicio de medición resulta ser un poderoso elemento para la toma de decisiones estratégicas que nos acerquen a las metas.

Créame cuando le digo que no podemos adivinar el futuro, y ocuparse mucho de él termina por ser una absoluta pérdida de tiempo. La clave es ocuparnos del presente y ejecutar las acciones hoy que nos conducirán al logro de las metas. Hay una pregunta que debemos hacernos siempre que pensamos en nuestros sueños: ¿Qué he hecho este mes para alcanzar mi sueño?. Si su respuesta es un ensordecedor silencio es momento que deje de soñar y se ponga a trabajar. Prácticamente ningún logro en la vida llega por casualidad, casi todos se deben a la causalidad, nada sustituye a la acción.

Todos necesitamos el combustible que le dé energía a nuestra existencia para que podamos hacer posible lo que antes creíamos imposible, encontrar la fuente de esa energía es vital para alcanzar nuestras metas. A todos nos motivan cosas diferentes por ello la motivación no proviene de fuerzas exógenas por el contrario yacen dentro de cada uno de nosotros como una fuente de poder a la que debemos conectarnos diariamente para recargar nuestras baterías y hacer lo necesario para conquistar lo que deseamos aún en los momentos más difíciles de nuestras vidas. Y tú, ¿Ya has encontrado que es lo que te motiva?. Espero que puedas conectarte con tu energía motivadora para que logres lo que deseas en éste nuevo año.

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Claves para superar la Indiferencia Personal

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¿Sufres de Indiferencia Personal?

¿Eres de los que se preocupan por lo que pasa en su mundo exterior pero no te haces cargo de lo que te pasa a ti?

Puedes ver en tu entorno familiar o laboral personas que están preocupadas por lo que sucede en la casa del vecino, en otra oficina, en el país o al otro lado del mundo. Y comentan ¿Viste lo que le pasó a Mengano?, ¿Qué te parece el cambio en el Dpto. de Mercadeo?, ¿Cómo pueden suceder cosas así en Hembriskistan?

Quizá hayas recibido en tus redes sociales mensajes, fotografías o enlaces de amigos que están preocupados por los perros abandonados en México o en algún lugar de España, y escriben “esto no puede estar pasando!”, quizá hay gente preocupada por la corrupción del gobierno de turno en su país y se indignan y comparten vínculos y comentan “¿hasta cuándo sucederá esto?”, ¿Por qué nadie hace nada?.

Hay otras personas que le atribuyen la responsabilidad de todo lo que sucede o les pasa a Dios, al Universo o a cualquier otra creencia. 

Antes de generar urticaria me permito aclarar que soy fiel creyente de Dios, pero también creo que él no es el responsable de todo lo que sucede en el planeta y mucho menos de lo que nos sucede a cada uno de nosotros. Por el contrario creo que eso del libre albedrío es la cláusula de salida que Dios creó para que cada quién se hiciera responsable de sus propios actos. Así que frases como “Dios Proveerá”, “Si Dios quiere”, “Con el favor de Dios”, no son más que actos que pretenden tener a Dios como chivo expiatorio de nuestra incapacidad para lograr lo que deseamos en la vida.


En segundo lugar creo fielmente que es necesario ocuparnos de temas más allá de nosotros que inevitablemente nos impactan, pero de seguro no lo haremos quejándonos siempre al respecto. Lo cual hace que perdamos el foco de lo verdaderamente importante: nosotros mismos.


Al no hacernos cargo de nosotros mismos estamos sufriendo de Indiferencia personal que es precisamente lo que está acabando con muchas sociedades, porque somos capaces de ver, criticar y preocuparnos por lo que sucede fuera de nosotros pero al mismo tiempo somos incompetentes para hacernos cargo de lo que no nos gusta de nosotros mismos, de tomar en nuestras manos las riendas de nuestras vidas, de dejar de vivir por alguien más para comenzar a vivir bajo nuestros propios lineamientos, de abandonar el temor a tomar decisiones trascendentales sin más ayuda que nuestra propia intuición. Es decir comenzar a ser los dueños de nuestras vidas y no el mensajero de nuestra existencia.


Si algo de lo que has leído hasta ahora te hizo clic entonces te regalo algunas claves para que comiences a curarte de la Indiferencia Personal:

  • Suelta los miedos: hazte el dueño de tu vida, abandona todos los miedos derivados de aceptar la responsabilidad y las consecuencias por tus actos, todos ellos te traerán aprendizaje y desarrollo.
    Ve tras tus sueños: No importa cuán difícil te parezca todos los sueños son alcanzables si tienes el talento, la preparación, la dedicación y la perseverancia para ir tras ellos, la palabra clave es: acción.
  • Sigue tu intuición: Es maravilloso cuando le hacemos caso a esa voz que nos dice por donde debemos ir y resulta que nos va bien, la sensación de logro es magnífica.
  • No temas equivocarte: Cuando tomamos decisiones y emprendemos acciones persiguiendo nuestros sueños es probable que en el camino nos tropecemos y nos equivoquemos, esto puede hacernos empezar nuevamente o tomar otro camino pero eso no debe hacerte desmayar, aprende lo que requieres y continúa.
  • No busques culpables: hazte responsable de tus decisiones y acciones, asume las consecuencias con gallardía porque haciendo eso es que podrás sentir que tienes el poder para cambiar tu vida.
  • Sé el dueño de tu vida: Deja de poner a Dios, al Universo, a las condiciones económicas o cualquier excusa para no hacer lo que deseas. Si las condiciones para alcanzar tu sueño no están dadas entonces créalas. Es importante que recuerdes que el Fin no justifica los Medios así que respeta a los demás y no atropelles ni dañes a nadie por alcanzar tu sueño.
  • Ayuda a tu prójimo: Si te preocupan las causas mundiales como el maltrato animal u otras, busca ayudar desde donde estás, haciendo lo que puedes, contribuyendo de alguna forma en tu entorno.

 

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Conversar te puede cambiar la vida

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Seria interesante intentar hacer un estudio que cuantifique cuánto sufrimos los seres humanos por no conversar de forma valiente y humilde los temas que nos aquejan, perturban e inquietan.


En ocasiones nos debatimos entre la cobardía generada por los escenarios apocalípticos que solo yacen en nuestra mente y la ausencia de humildad que nos lleva a decirnos que no vale la pena sostener la conversación.


Nosotros mismos terminamos por convertirnos en la principal causa de nuestra propia falta de bienestar y plenitud personal.
¿Cuántos matrimonios, familias, equipos, relaciones, vidas y países rotos?, ¿Cuánta infelicidad individual y compartida?, ¿Cuánto desperdicio de energía? y ¿Cuántas lagrimas derramadas en silencio?.

Conversar es un arte antiguo y genuinamente placentero que es capaz de fijar momentos en nuestra existencia por tiempo indefinido. ¿Quién no ha sostenido en su vida una conversación que luego de mucho tiempo aun recuerda?, me gustaría pensar que todos recordamos al menos una.

¿Con quién fue?, ¿Cuál fue el tema?, ¿Qué cosas se dijeron? y ¿Qué hiciste?, luego de la conversación.

Yo recuerdo con mucho afecto una platica que sostuve con mi difunta abuela materna hace ya casi 30 años, vista en retrospectiva y con la amplitud que otorga el aprendizaje posterior y el tiempo transcurrido. Creo que fue una conversación que tuvo tanto impacto en mi que me cambió la vida.

Yo era un adolescente que vivía quejándose de las carencias económicas de aquella época y mi abuela al ver que era una conducta reiterativa, repetitiva y aburrida de mi parte me llamó a su cuarto y me invitó a sentarme junto a ella. Con una gran ternura pero al mismo tiempo con el temple que le proporcionaban sus años y su experiencia comenzó a contarme la apasionante historia de como salió de El Pilar buscando una mejor vida para ella y sus nueve hijos. Era un relato de penurias que eran aminoradas por la Esperanza. Nunca olvidaré cuando me dijo: “mijo, uno no puede esperar que otro mastique para uno tragar”, jajaja. Que manera más especial para decirme que dejara la quejadera, que con ello no iba a lograr nada, si yo quería algo en la vida tenía que ponerme a trabajar por ello.

Ella creía ciegamente que uno llega a éste mundo sin merecerse nada, quizá es un pensamiento un poco excesivo pero yo lo tomé y dejé de creer que todo lo que deseaba o necesitaba me lo “merecía” y por el contrario lo cambié por “me lo tengo que ganar”, “lo tengo que trabajar”.

Sin duda esa conversación me ayudó en ese momento y aún hoy me sigue ayudando porque la tentación de creernos que nos merecemos todo porque sí es más frecuente de lo que uno se imagina, ella me ha hecho estar consciente cada día que pasa que mi destino solo me lo puedo forjar a través del empuje que le imprima a cada una de las actividades que realizo y de hasta donde deseo llegar.

Por eso cuando me encuentro con alguna persona que me comenta que sus jefes, sus parejas, su país, la vida o hasta el mismísimo Dios o el universo no les ha dado lo que creen que se merecen la pregunta que les hago es ¿Y que ha hecho usted para procurarse eso que tanto desea?.

Por lo general la respuesta es: nada o muy poco.

Es una postura muy cómoda hacerse la victima y creer que uno se merece todo a sabiendas de que no hemos hecho absolutamente nada para ganarnos eso.

Y tú ¿Crees que te lo mereces todo?.

 

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Te Invito a Reflexionar

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¿Miras a tu alrededor, piensas que todo es un caos y sientes que ya no hay nada que puedas hacer?
Te invito a reflexionar

¿Sientes que se te vinieron las colas encima?, ¿Tienes el pecho apretado y sientes que la economía, la política, la inseguridad y tantas otras cosas te abruman?.

Ser venezolano, vivir en Venezuela y no tener algo que decir acerca de lo que vemos y vivimos a diario en nuestras calles, es difícil.

Hace poco caminaba por un centro comercial abarrotado de personas cuando se fue la luz, mi reacción fue apretar la mano de mi hijo y mi esposa, nos acercamos y acordamos mantenernos agarrados hasta que volviera la luz, al ajustarse mis ojos a la penumbra pude observar familias enteras caminando y conversando como si nada! Eso me impacto! Fue como ver una película de Zombies.

Ontológicamente hablando una cosa es fluir con los quiebres y el entorno pero otra muy diferente es aceptar aquello que sabemos que no es correcto, porque hacerlo es adentrarse en el estado de ánimo de la resignación.

También he visto las colas en los supermercados, las peleas y la frustración generalizada donde compatriotas con alto nivel de desesperación y rabia descargan su resentimiento contra otros que circunstancialmente están en su misma posición. En esta columna hemos escrito acerca de la resignación y el resentimiento, sus implicaciones y cómo salir de ellas para habitar estados de ánimo positivos cómo la Paz y la Ambición.

Personalmente creo que la situación actual nos está haciendo sacar lo peor de nosotros y es justo por ello que hoy los invito a reflexionar, si a reflexionar para sacar entre todos lo mejor de cada uno de nosotros, uniéndonos en contra de las banderas derrotistas disfrazadas de realismo que nos hacen sentir que nada de lo que digamos o hagamos podrá mejorar éste presente, reflexionemos para abrir nuestras mentes y corazones para aprender aquello que nos hace falta, para aceptar al otro que hoy juzgamos tan distinto y distante de nosotros, para reconocernos como hijos de la misma patria y hermanos hechos del mismo barro, de la misma historia y con el mismo futuro.

Reflexionemos para convertirnos en seres de acción que seamos capaces de liderar con el ejemplo, para que cada uno de nosotros pueda avivar la llama que habita en nuestros corazones permitiéndonos ver aquello que nos apasiona, para que de una vez y por todas nos empeñemos en seguir nuestros sueños sin pisotear a nadie, para descubrir nuestro propósito personal, familiar y social porque cuando el sueño es acordado y compartido todos vamos a remar hacia el mismo lado, para convertirnos en seres de amor que respetemos la vida por encima de todo y así depongamos las armas, quizá con esto podamos pasar de la resignación a la ambición.

Pero no me quedo aquí porque ambiciono mas, reflexionemos para buscar en lo más profundo de nuestro ser la herida que nos duele y nos hace odiar a todo y todos porque solo llegando a ella podremos perdonar y avanzar, reflexionemos para que allí en la intimidad de nuestro sueño cómplice podamos llorar nuestras penas y encontrar el alivio que tanto necesitamos para que al amanecer y salir de nuestra casa veamos a la gente a los ojos sin miedo, sin rencor, sin desconfianza, desde nuestra paz interior, reflexionemos para que cuando veamos al cielo infinito todos estemos seguros que vivimos en el mejor país del mundo, lleno de oportunidades, con la gente más maravillosa y consigamos la tan ansiada felicidad a la que solo tendremos acceso cuando comprendamos que es una decisión personal cuya llave maestra es nuestra Paz interior y no puede haber paz regocijándonos en toda esta película absurda que rodamos hoy. Reflexionemos para dejar a un lado nuestros egos que nos hacen decir yo te lo dije o aquí no está pasando nada.

Amigo lector quieres participar en ésta reflexión?

1.- Busca dentro de ti con qué deseas colaborar, sé un ejemplo y asume el compromiso de reflexionar para que te conviertas en un mejor ser humano, hijo, padre, ciudadano, venezolano.

2.- Haz una lista de todas las cosas maravillosas que tiene ese familiar con quién tienes diferencias, invítale un café y cuéntale lo que hiciste. Te sorprenderás.

3.- Reúnete con tu grupo de trabajo, coordinen acciones y asuman el compromiso de liderar con su ejemplo a construir un mejor presente.

Te animas?

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El camino del Resentimiento a la Paz

 

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Según F. Nietzsche (1844-1900) el Resentimiento es la moral del esclavo, pues como estado de ánimo nos hace prisioneros de los otros o del mundo a través de nuestra conversación interna.


Es uno de los estados emocionales más perjudiciales. Todos somos vulnerables de sostenerlo y maravillosamente también todos podemos tener las herramientas para soltarlo.

El primer paso es reconocer el Resentimiento, por ejemplo los defectos físicos, la condición social o el desamor, por nombrar algunos, pueden ser una fuente de resentimiento. Todo depende de que aceptemos o no lo sucedido como una experiencia positiva. Una persona que nace sin brazos puede optar por: (1) decidir sostener conversaciones internas de víctima, porque a mí? Haciendo de su condición una fuente de constante sufrimiento, o (2) decidir aceptar-se reconectándose con lo esencial, soy un ser especial!, haciendo de su condición una fuente de inspiración y una fortaleza.

Ahora bien ¿Qué nos hace interpretar "la realidad" de una forma u otra?, son los juicios que sostenemos con respecto a eso. Nuestra relación con la Facticidad (pasado) y la Posibilidad (futuro), nos permitimos condicionarnos a determinadas acciones, cuando no acepto mi pasado vivo en constante sufrimiento y cuando lo acepto trasciendo "eso doloroso" y lo transformo en oportunidades.

Por ejemplo: el marido que es abandonado por su mujer y al no aceptarlo sufre un eterno despecho y al aceptarlo entiende que ahora tiene una nueva oportunidad para compartir la felicidad con otra persona.

El Filósofo Griego Epicteto de Hierápolis (55-135) dijo: “No es lo que ha sucedido lo que molesta a un hombre, dado que lo mismo puede no molestar a otro. Es su propio Juicio sobre lo sucedido”

Entonces es nuestra interpretación de lo sucedido la clave para generarnos estados de felicidad o sufrimiento.

El Resentimiento tiene:

(1) Situación dolorosa: "Juzgo pasó algo que me hizo daño".

(2) Insatisfacción: "Juzgo que es injusto e incorrecto".

(3) Culpables: "Juzgo que alguien es responsable".

(4) Revancha: "Juzgo que alguien tiene que pagar por ello".

Usted identifica alguno de estos elementos en una situación particular de su vida?, de ser así eso es un Resentimiento. La buena noticia es que tenemos las herramientas para transitar el maravilloso camino a la Paz.

Trascendiendo el Resentimiento:

1) Revise los fundamentos del juicio de resentimiento. Cuestiónese, ¿Para que le sirven esos juicios?

2) Pase de la queja o la recriminación al reclamo. Converse lo sucedido y muestre su molestia.

3) Perdón. Entienda que el Perdonar no implica olvidar. El perdón es una decisión personal y no requiere de condicionamientos. El perdón a medias no es perdón.

4) Fin de la relación. Hay situaciones donde el Perdón no es suficiente y la única forma de salvar nuestra dignidad es terminando la relación.

5) Comunicación Efectiva: establezca un entorno donde los pedidos, ofertas y promesas se establezcan con claridad y el reclamo bilateral esté permitido y la libre expresión de ideas y conceptos sea bien recibida.

Nota sobre El Perdón:

1.- perdonar no implica olvidar. Implica que usted va a dejar de sostener esa misma conversación interna y va a soltar todo lo que ella trae consigo.

2.- Cuando no somos capaces de reclamar nos apresuramos a "perdonar" por miedo a perder la relación o a las consecuencias de ejercer el reclamo y optamos por quedarnos con nuestro malestar interno, lo conocemos como Pseudo-Perdón. Esto solo alimentara su resentimiento y lo seguirá consumiendo.

3.- El perdón no acepta condicionamientos, por ejemplo cuando decimos "Te perdono cuando te arrepientas!!!". El arrepentimiento del otro nos vuelve prisioneros de nuestro resentimiento y lo alimenta.

4.- Perdonar es una decisión individual de libertad. No necesitamos del otro para sentirnos mejor, perdonamos porque deseamos acabar con la terrible sensación de ahogo y de rabia que me genero lo sucedido, perdonamos para seguir adelante y pasar la página, por eso no requerimos del arrepentimiento del otro. Es un acto que hacemos desde la libertad y no desde la poderosa arrogancia.

5.- Al perdonar lo hacemos desde el corazón no desde la mente. Por ello es una decisión del Alma, no del Ego. El perdonar libera y nos proporciona Paz Interior, corporalmente sentimos que soltamos un gran peso.

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Kaizen para la vida

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¿Eres de los que piensa que las grandes metas requieren acciones gigantescas?, ¿Cuándo fue la última vez que iniciaste una dieta, un cambio de comportamiento o abandonar un mal hábito?, ¿Sabías que el Kaizen puede ayudarte a lograr todas las metas que te propongas?.

Kaizen significa: KAI Cambio y ZEN Bueno. “Cambio para mejor”. Luego de la segunda guerra mundial el señor Taiicchi Ohno, directivo de Toyota introdujo ésta técnica, cambiando uno de los preceptos más importantes de la producción en masa. Entonces Ohno propuso colocar una cuerda en cada una de las fases de montaje y producción para que cualquier empleado que detectara una falla de calidad Detuviera la producción hasta que los expertos corrigieran la falla y volvieran a empezar. Resultó que éste método es más eficiente y permite atacar los problemas En el momento y cuando aún Son pequeños. Hoy no hay duda de la calidad de los productos de Toyota. Pero ¿cómo puedo yo aplicar eso en mi vida personal?, si se puede y la metodología es tan absurdamente sencilla que quizá puede resultar risible.


Todos los cambios dan miedo, incluso los positivos. Y buscar alcanzar metas retadoras con medios extremos genera mayor miedo. Esto es solo un mecanismo de defensa de nuestro cerebro. ¡Haga 30 minutos de ejercicio cardiopulmonar durante 5 días a la semana!, y de inmediato comienza a pensar en que no tiene tiempo, no tiene dinero, como va a hacer con sus hijos, su pareja y pare de contar. Esto indica que su cerebro ha empezado su trabajo defensivo generándole miedos superiores que en la mayoría de los casos le sobrepasaran.
Pero la filosofía del Kaizen es simple, haga cambios pequeños, pero hágalo todos los días. No se inscriba en un Gym, inicie su rutina de ejercicios dedicando 1 minuto a caminar alrededor de su sofá, pero debe hacerlo todos los días, solo 1 minuto!, ¿Qué problema puede haber en eso?, precisamente, ninguno!. Y eso mismo cree su cerebro, con lo cual la resistencia es prácticamente nula, luego pruebe incrementar el tiempo a 2 minutos por otros 30 días y así sucesivamente, en menos de lo que piensa ya usted estará cumpliendo su meta.
El Kaizen puede ser aplicado a nuestras relaciones con familiares, amigos y compañeros de trabajo.

El paso a paso del Kaizen:
1. Hacer preguntas pequeñas: No se pregunte cómo va a cambiar el mundo, pregúntese ¿Qué cosa pequeña puede hacer para disfrutar de su vida?, y se le aparecerán respuestas increíbles y soluciones sencillas.

2. Tener pensamientos pequeños: Si desea conquistar un nuevo espacio, como por ejemplo hablar en público, debe visualizarse a sí mismo haciéndolo pero además deberá imaginar su sentir, las emociones que lo embargan, la actitud de la audiencia, el clima que reina en la sala y al exterior de ella, deberá verse empleando técnicas para relajar su musculatura para mostrarse calmado.

3. Realizar acciones pequeñas: Desea ahorrar? Quite 1 producto del carro de compras, quiere controlar el stress? Tómese 1 minuto todos los días y respire profundamente. Desea disminuir la ingesta de chocolate? Pruebe con botar a la basura el primer cuadrito de la tableta.

4. Resolver problemas pequeños: al detectar problemas pequeños y estar prestos a resolverlos, podemos evitar someternos a remedios mucho más dolorosos en el futuro. Por ejemplo pregúntese si hay actitudes suyas que irritan a su familia, compañeros de trabajo y amigos? Cobre consciencia sobre ellas e identifique si ese actuar forma parte de un problema mayor, caiga en cuenta de la antigüedad de esas actitudes, reconoce cual es el origen de ellas? Indague en su interior, de seguro encontrará de donde procede.

5. Conceder premios pequeños: más allá de la meta en sí misma, los premios hacen el recorrido más favorable. No obstante los estos deben guardar 3 características: (1) Debe estar adecuado a la meta, (2) Debe estar adecuado a la persona, (3) El premio no debe costar nada o debe ser barato. Por ejemplo si usted es muy crítico y duro consigo mismo, pruebe a darse un elogio, regálese un baño caliente, escríbase un mensaje positivo en el encabezado de su agenda, entre otros.

6. Reconocer los pequeños momentos: disfrute del aquí y el ahora, ponga atención en los detalles cotidianos de los que el resto no está pendiente, alimente su curiosidad y abra su mente.

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¿Qué puedo decir del Amor?

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Me hice esta pregunta porque el amor es una cuestión unipersonal. Pueden existir tantas definiciones como almas en el mundo y me pareció más divertido y terapéutico poder buscar respuestas en mí para luego compartirlas con ustedes.

El amor ha sido importante en mi vida, incluso desde antes de mis primeros intentos por entender cuál era su significado.

Soy afortunado, he decidido amar y darme permiso para recibir amor de los demás. Porque aunque no lo parezca muchas veces somos nosotros mismos quienes no deseamos ser amados por otros, quizá por no sentirnos dignos o sencillamente porque no deseamos estar en deuda con nadie. Cada quién es libre de elegir el juicio que sea para evitar ser amado.

Siento que el primer paso que di en nombre del amor fue tomar la decisión de amarme tal y como soy, a pesar de mis circunstancias, mis defectos, amar lo que soy, amar mis orígenes y antepasados, es una tarea de aceptación constante que incrementa mi capacidad de amarme. En lo que acepto algo de mi encuentro una razón más para amarme con plenitud. Me he dado cuenta que no necesito el amor de alguien más para sentirme amado porque yo me amo lo suficiente. Creo fielmente que solo quién se ama a sí mismo puede dar amor a otros y al mismo tiempo dejarse amar por otros.

Quizá por ello logre encontrar en mi camino a una maravillosa mujer con quién he compartido mis recientes veinte años de vida y quién me ha enseñado que el amor tiene variantes, formas, fondos, herramientas, intensidades, argumentos, aprendizajes, recompensas, satisfacciones, encuentros y desencuentros. Hemos aprendido que el amor es un arte en el que conseguimos maestría e inspiración únicamente amando constantemente, incansablemente, irremediablemente. Mi esposa es una fuente inagotable de amor frenético y divertido, es el amor que ríe a carcajadas, que te hace producir norepinefrina, dopamina y feniletilamina a borbotones, es el amor estimulante y regocijante, lleno de picardía y ternura. Quizá no tenga suficiente espacio acá para agradecerle todo el amor que me ha dado y por todo lo que hemos creado juntos.

También decir que he sido amado por mi madre de forma ciega, con ternura y afecto. Aún hoy su amor representa una lección de vida que deseo aprender para otorgarla a todos los que me rodean. Hay personas que gritan y golpean bajo la licencia de la frase “Lo hago porque te amo”, pero el amor verdadero nos hace buscar las palabras y los métodos más adecuados para trasmitir a los demás lo que deseamos de ellos aun cuando eso implique tardarnos más en el intento y esa ha sido mi mamá, quién la mayoría de las veces ha optado por amar lento, amar mucho, amar intensamente y sobre todo, amar sin amargar, sin humillar, sin maltratar, eligió el camino largo y le agradezco profundamente por ello.

Mi hijo ha sido un muy particular ejercicio de amor y aprendizaje mutuo, es el amor que no cabe en el pecho y que con cada maravillosa tontería me abre el grifo lagrimal. Ya seguirlo durante todo su crecimiento en el vientre fue notablemente estremecedor pero verlo recién nacido fue lo más cercano que he estado de Dios, desde allí todo ha sido amar a ciegas, amar plenamente con mi cuerpo, mis emociones y mi inteligencia. Él representa el amor inocente y sin límites que trato día a día de corresponder con intenso placer. Hijo, gracias por existir.

Amo la amistad como valor necesario para alcanzar la plenitud de mi existencia y eso lo he aprendido de mis entrañables amigas y amigos, sin distingo de antigüedad ni procedencia, mis amistades me han dado apoyo y desorden, verdad y silencio, libertad y consciencia cuando lo he requerido, a todos muchas gracias.

Amo a Dios por darme la oportunidad de vivir cada día y de disfrutar del amor porque sí, porque no tengo una razón para no hacerlo. Amo la libertad, amo la vida, amo a mi país y un millón de cosas más. Y tú ¿Qué puedes decir del amor? Muchas felicidades en el mes del amor y la amistad.

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Marcelo El Guerrero

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Justo al entrar noviembre, el mes en el que nací, renuevo mi compromiso con la vida, con mi existencia y con las decisiones que he tomado y las acciones que he emprendido durante el año. Pero éste año la llegada de este mes me trajo una conmovedora sorpresa. Uno de los Súper Héroes de la Unidad de Tratamiento Anti Neoplásico de la Clínica Dr. Guerra Méndez había entrado en Terapia Intensiva.

Es difícil no verse afectado con una noticia como esa. La deriva de nuestra existencia nos da la oportunidad de encontrar en nuestro camino dos tipos de personas, las que te quitan energía y las que te dan energía.

Marcelo es de esos seres que te da una transfusión de energía directa al alma, la risa a flor de piel, su derroche de vitalidad, pero sobre todo su coraje, valentía, gallardía, temple e inocencia. Marcelo también nació en noviembre, el día 11 de 2011 y la única diferencia entre él y el resto de los que lo conocimos, es que a él cuando tenía 21 meses de edad le sobrevino un cuadro de vómitos, mareos y dolores de cabeza y a los 23 meses (en Octubre de 2013) le diagnosticaron Epéndimoma Clásico, uno de los tumores malignos más agresivos dentro de los diagnósticos cerebrales infantiles.

A los dos añitos Marcelo fue operado en dos ocasiones, la primera para colocar una válvula de derivación y la segunda para extirpar el tumor casi en su totalidad. Luego recibió 10 ciclos de quimioterapia. Pero al finalizar el tratamiento, Marcelo se levantó irreverente, enérgico, animado y alegre. Llenando de energía cada cuarto, oficina, consultorio y lugar por el que pasaba. Depositando su ternura, amor, felicidad y risas en el corazón de quién se le acercaba.

Luego, a los tres añitos el Virus del Chikungunya le hizo recaer y después de una resonancia los galenos notaron que el tumor había ganado fuerza, tamaño y agresividad. Recibió un ciclo de radioterapia. Lo operan nuevamente para contra atacar al invasor y días después le realizan la cuarta intervención para reemplazar la válvula que se había obstruido. Recibió al niño Jesús entre ciclos de quimio y radioterapias. Se debilitó. En ésta ocasión tardó un poquito más que la anterior, pero nuevamente volvió a por sus fueros, lleno de vitalidad, gallardía, dignidad y amor, sobre todo mucho amor. Su energía se hizo omnipresente en todo lugar donde entraba, su luz iluminaba cada sendero con su paso veloz y en ocasiones errático.

Llegado enero de 2015 el equipo médico y sus padres deciden darle calidad a su vida con un tratamiento paliativo y mucha fe, amor y por sobre todo mucha esperanza. Pasó 10 meses impetuoso, indomable, incansable, lleno de vida y de ganas de vivir pero como en el Diario de Anna Frank, el malo ganó. El 2 de noviembre a las 11:02pm la toalla de la esquina de Marcelo “El Guerrero” cayó sobre la lona de su épica batalla por vivir. Pero para mí, lo único que cayó fue su cuerpo porque su alma se elevó al punto más alto de nuestras vidas, porque con su vida y lucha nos enseñó lecciones contundentes de Valor, Fortaleza y Grandeza.

Marcelo es mi excusa para celebrar la vida a pesar de todo y por sobre todas las cosas, cada instante que vivimos, cada bocanada de aire que llena nuestros pulmones, cada caricia, cada beso, cada abrazo, cada cosa que nos pasa y que vivimos son motivos suficientes para agradecerle a Dios el milagro de estar vivos.

Para mí, Marcelo y su familia son un ejemplo de vida, lucha y amor.

A Mayra Alejandra, Maycar y Kevin les agradezco todo lo que hicieron por Marcelo, el amor que le dieron y los sacrificios que les ha representado. No imagino ni un poco todo por lo que han pasado, solo puedo admirarlos, respetarlos y sentirme inspirado por ustedes.

Hay momentos en la vida en los que nos sentimos perdidos, pero cuando entendemos para qué nos ocurren las cosas, con el tiempo y la ayuda de Dios todo cobra sentido.

Un abrazo fraterno,

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