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Me hice esta pregunta porque el amor es una cuestión unipersonal. Pueden existir tantas definiciones como almas en el mundo y me pareció más divertido y terapéutico poder buscar respuestas en mí para luego compartirlas con ustedes.

El amor ha sido importante en mi vida, incluso desde antes de mis primeros intentos por entender cuál era su significado.

Soy afortunado, he decidido amar y darme permiso para recibir amor de los demás. Porque aunque no lo parezca muchas veces somos nosotros mismos quienes no deseamos ser amados por otros, quizá por no sentirnos dignos o sencillamente porque no deseamos estar en deuda con nadie. Cada quién es libre de elegir el juicio que sea para evitar ser amado.

Siento que el primer paso que di en nombre del amor fue tomar la decisión de amarme tal y como soy, a pesar de mis circunstancias, mis defectos, amar lo que soy, amar mis orígenes y antepasados, es una tarea de aceptación constante que incrementa mi capacidad de amarme. En lo que acepto algo de mi encuentro una razón más para amarme con plenitud. Me he dado cuenta que no necesito el amor de alguien más para sentirme amado porque yo me amo lo suficiente. Creo fielmente que solo quién se ama a sí mismo puede dar amor a otros y al mismo tiempo dejarse amar por otros.

Quizá por ello logre encontrar en mi camino a una maravillosa mujer con quién he compartido mis recientes veinte años de vida y quién me ha enseñado que el amor tiene variantes, formas, fondos, herramientas, intensidades, argumentos, aprendizajes, recompensas, satisfacciones, encuentros y desencuentros. Hemos aprendido que el amor es un arte en el que conseguimos maestría e inspiración únicamente amando constantemente, incansablemente, irremediablemente. Mi esposa es una fuente inagotable de amor frenético y divertido, es el amor que ríe a carcajadas, que te hace producir norepinefrina, dopamina y feniletilamina a borbotones, es el amor estimulante y regocijante, lleno de picardía y ternura. Quizá no tenga suficiente espacio acá para agradecerle todo el amor que me ha dado y por todo lo que hemos creado juntos.

También decir que he sido amado por mi madre de forma ciega, con ternura y afecto. Aún hoy su amor representa una lección de vida que deseo aprender para otorgarla a todos los que me rodean. Hay personas que gritan y golpean bajo la licencia de la frase “Lo hago porque te amo”, pero el amor verdadero nos hace buscar las palabras y los métodos más adecuados para trasmitir a los demás lo que deseamos de ellos aun cuando eso implique tardarnos más en el intento y esa ha sido mi mamá, quién la mayoría de las veces ha optado por amar lento, amar mucho, amar intensamente y sobre todo, amar sin amargar, sin humillar, sin maltratar, eligió el camino largo y le agradezco profundamente por ello.

Mi hijo ha sido un muy particular ejercicio de amor y aprendizaje mutuo, es el amor que no cabe en el pecho y que con cada maravillosa tontería me abre el grifo lagrimal. Ya seguirlo durante todo su crecimiento en el vientre fue notablemente estremecedor pero verlo recién nacido fue lo más cercano que he estado de Dios, desde allí todo ha sido amar a ciegas, amar plenamente con mi cuerpo, mis emociones y mi inteligencia. Él representa el amor inocente y sin límites que trato día a día de corresponder con intenso placer. Hijo, gracias por existir.

Amo la amistad como valor necesario para alcanzar la plenitud de mi existencia y eso lo he aprendido de mis entrañables amigas y amigos, sin distingo de antigüedad ni procedencia, mis amistades me han dado apoyo y desorden, verdad y silencio, libertad y consciencia cuando lo he requerido, a todos muchas gracias.

Amo a Dios por darme la oportunidad de vivir cada día y de disfrutar del amor porque sí, porque no tengo una razón para no hacerlo. Amo la libertad, amo la vida, amo a mi país y un millón de cosas más. Y tú ¿Qué puedes decir del amor? Muchas felicidades en el mes del amor y la amistad.

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Coach Ontológico Profesional

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